Mi alternativa privativa

Como habrás notado dejé de escribir en este blog durante un buen tiempo, esto se debió básicamente aquí a mi salud no me ha permitido estar frente a una computadora y manipular un teclado por periodos extensos de tiempo. Es triste reconocerlo pero los años no pasan en balde. Sin embargo esto no quiere decir que haya perdido el interés en escribir, por el contrario he seguido teniendo ideas y ganas de hacerlo.

Cuando perdí la posibilidad de pasar largas horas sentado frente a la computadora en primer lugar tuve que concentrarme en realizar las actividades que me fueron marcadas para acelerar una mejora en mi salud. Lo lo que ha quedado claro es que en definitiva no podré volver a abusar del tiempo que transcurre cuando quiero escribir.

Desafortunadamente no soy un individuo que pueda presumir de escribir en forma rápida y con soltura sus ideas, cada artículo que he escrito en este blog me ha tomado varias horas, incluso varios días en los que me corrijo continuamente, quito y pongo párrafos de modo que al final me siento más o menos satisfecho con el resultado.

Desde el principio, y una vez que me sentí otra vez en condiciones de hacerlo me di a la tarea de buscar una forma de escribir que se adaptara a las nuevas circunstancias. Después de experimentar durante algún tiempo me encontré con que la única alternativa viable sería un programa de dictado, es decir algún tipo de software que me permitiera escribir usando la voz como instrumento primario, de modo que no fuera necesario hacerlo sentado en un escritorio.

Soy un feliz usuario de distribuciones y como ya apuntaba en un artículo anterior creo en la ética del software libre. En el referido artículo ya hacía mención de qué determinar la ética de usar o no software privativo estaba dada por más de una pregunta qué debería resolverse cada quien. En mi caso la pregunta principal es si existía alguna alternativa libre para escribir usando la voz. Por desgracia no encontré ninguno.

Hallé una serie de artilugios que en resumidas cuentas permitían darle órdenes a la computadora y que por desgracia en el fondo estaban atadas a las herramientas de Google. De cualquier modo no era lo que necesitaba y por ende no resolvió el problema.

Hace muchos años cuando mi padre estaba en la etapa final de su vida y resultó afectado por una lesión en columna vertebral, tenía la necesidad de escribir sus cosas en la computadora y le instalé un software para este propósito. En aquel entonces existían básicamente dos alternativas el Dragon Natural Speaking y un software de la IBM. No recuerdo la razón por la cual escogí el software de esta última, el caso es que adquirí la licencia correspondiente y por ahí aún tengo guardada la caja con los manuales y el software; esto le permitió a mi padre, aún con las limitaciones de la época realizar escritos sencillos.

Así que ahora que yo me encuentro en una situación análoga tenía que tomar algunas decisiones; ya que no existe ningún software libre que cubra a esta función hube de hacerme a la idea de usar uno privativo. Tuve entonces dos alternativas: la primera consistía en instalar el sistema operativo W$ y utilizar el programa que ya tenía o en su defecto adquirir una versión moderna del mismo o incluso de otro editor, o bien utilizar las herramientas que proporciona Google. El primer caso además de muy costoso me pareció francamente insufrible; más de una vez he sostenido que cuando el software libre no está a la altura hay que hacer pequeñas concesiones, pero cambiar completamente de sistema operativo y además utilizar una aplicación completamente cerrada me pareció inaceptable.

Por el otro lado la herramienta de Google además de ser cerrada me causa mucho escozor porque la empresa de la gran G es tan invasiva con la privacidad que me da miedo, es por ello que siempre me he mostrado más que escéptico al uso de sus servicios y productos. Por desgracia a veces las circunstancias imponen y cómo estaban las cosas terminé por decidirme por el mal menor.

Así que ahora aquí me tienes de nuevo tratando de publicar con cierta regularidad artículos en el blog, porque considero que es mejor seguir escribiendo sobre el software libre, las distribuciones y otros asuntos relacionados, que en un afán de preservarme “casto y puro” cerrarle la puerta a la oportunidad de aprovechar esta forma de divulgación.

Como de seguro ya sabrás, Google permite usar su suite de oficina “en la nube” a cualquiera que tenga una cuenta de correo en GMail. Este conjunto de aplicaciones incluye: una hoja de cálculo (Sheets), un procesador de texto (Docs) y un creador de presentaciones electrónicas, además de algunas utilerías menores como encuestas y notas rápidas.

Específicamente en Docs existe la posibilidad de usar el dictado por voz en forma directa. Para hacerlo solamente se necesita ir al menú Herramientas y seleccionar la opción Dictado por voz (Mays + Ctrl + S). Si bien esta opción funciona, introduce muchos errores, por ejemplo no respeta el uso convencional de las mayúsculas, o suele escribir palabras en mayúsculas a la mitad de una oración. Tampoco funciona muy bien el dictado de los signos de puntuación, al menos en español. Para usarlo basta con acceder al menú, seleccionarlo y posteriormente dar permiso al navegador para que pueda acceder al micrófono.

Investigando un poco me encontré con un complemento para Docs llamado Speech Recognition SoundWriter que lo hace mucho mejor ya que a diferencia del que ofrece directamente Google, admite un uso completo del idioma español, incluso ofreciendo regionalizaciones por país. Su uso es muy similar al de la herramienta de Google, una vez que se inicia desde el menú Complementos, hay que dar el permiso correspondiente al micrófono y después se inicia o se detiene el dictado usando un botón que se sitúa en el lado derecho de la aplicación. Además permite establecer algunas configuraciones particulares, algo así como atajos de voz.

El uso de estas herramientas requiere por supuesto acostumbrarse y como en todo hay que ensayar para obtener buenos resultados. A mí me ha funcionado bastante bien el dictar oraciones completas en vez de ceder a la tentación de ir dictando palabra por palabra o el dictar frases cortas y esperar a ver el resultado en la pantalla. De cualquier modo aún necesito corregir a mano algunos párrafos debido tanto a las limitaciones del software como a las de mis propias ideas.

En resumidas cuentas, aquí estoy ahora, produciendo nuevos artículos para el blog del gato en lugar de seguir consumiéndome de ganas por escribir. Espero que nos sigamos encontrando por aquí como lo hacíamos antes de esta pausa.

4 pensamientos en “Mi alternativa privativa

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