¿Saltar sin red?

El cambio es la constante, pero no todo cambio necesariamente significa una mejora. Cuando esto ocurre le llamamos progreso, de otra forma lo nombramos con una larga serie de epítetos mas o menos apropiados simplemente porque cuando no hay progreso no necesariamente se debe entender como un retroceso o como algo negativo.

Tengo algún tiempo probando la última versión de Linux Deepin (Deepin 15), la distribución china cuna del escritorio homónimo (Deepin Desktop Evironment o DDE). Tan alabada desde sus orígenes por lo novedoso y estético de su aspecto. Tanto que ha sido el único escritorio que (en sus últimas versiones) le ha competido a Pantheon de EOS (Elementary OS) el podio de la “mas bella” de las distribuciones Linux.

Al igual que EOS siempre se había basado en el siempre confiable Ubuntu, y a últimas fechas también, como otras importantes distribuciones se había ceñido a usar las LTS de la distro de Canonical que aunque no muy actuales desde su presentación suelen ser sólidas y veloces; al menos tanto como puede ser cualquier pieza de software.

Cambio de base y de fondo.

Deepin 15 sin embargo ha dado un salto de tranco largo al seleccionar para esta nueva versión a Debian como distribución de origen, pero no conforme con pasar a depender de la aún más firme de las distribuciones, ha seleccionado la rama “unstable”, que es la que recibe todas las novedades que se producen en el mundo del software libre, aún cuando muchas de estas jamas llegarán a estar en los repositorios estables de “La Madre”

Así Deepin 15 pasa de ser una distribución de desarrollo pausado y estable a una Rolling Release extrema; tan extrema como Arch o KaOS. Probablemente aún más ya que los repos “unstable” incluyen cualquier cosa que uno se pueda imaginar y es precisamente ahí donde se prueban y “maduran” para pasar una vez que cumplen ciertos requisitos mínimos a “testing”; que son los que en realidad se parecen más Arch, KaOS y similares.

¿Qué tanto? Bueno es difícil saberlo a ciencia cierta ya que Linux Deepin no usa en forma directa los repositorios de Debian, en cambio los transfiere a sus propios repositorios donde tal vez tengan algún proceso similar de maduración para que se mantengan compatibles con las particularidades de DDE. No encontré mucha información al respecto y por supuesto es casi imposible hacer una comparación paquete a paquete, especialmente con “unstable” que puede sufrir cambios hora tras hora. Pero por el volumen de las actualizaciones sospecho que los repos de Deepin se mantienen más estáticos que los de Debian.

Esta actitud de la distribución oriental no es en realidad tan novedosa, basta recordar que en sus primeras versiones tenía un aspecto que recordaba “vividamente” al W$ 7 con todo y su Súperbarra y que fue evolucionando hasta adquirir su aspecto y funcionamiento actuales, un poco más cerca de MacOS (al igual que EOS). Aunque aún es posible regresar con mucha facilidad ese aspecto windolero para los que gusten de él.

Rendimiento, operación y fluidez.

Deepin 15 al igual que sus predecesoras no ofrece la posibilidad de hacer pruebas en modo Live, de modo que si se quiere usar habrá que disponerse del espació necesario para hacer una instalación real, y usé para este propósito uno de los discos en los que había instalado originalmente el W$ (Insider) que hube de cambiar por necesidad de “espacio” para el siempre glotón sistema operativo de las ventanas.

El proceso de instalación es aparentemente simple, pero si se quiere hacer las cosas de un modo distinto, es algo mas complicado, especialmente en el tema del particionado personalizado, ese sin el cual no hago ninguna instalación.

En los primeros reportes que leí sobre Deepin 15 se exageraba en forma absurda los requisitos necesarios para su correcto funcionamiento. Puedo asegurar que lo que Deepin necesita no es ni más ni menos que lo que cualquier distribución moderna; mejor aún su consumo de recursos es muy similar a lo que se encuentra en Linux Mint Cinnamon, bastante menos que Unity o Plasma 5 por mencionar a nuestros escritorios libres más demandantes.

Deepin 15 no es extremadamente fluido; en realidad nunca lo ha sido sin importar la versión, sospecho que muchas cosas no se “cargan” al inicio y se pretende que la mayor parte del tiempo se trabaje solamente con la ayuda del dock y las aplicaciones que ahí se muestren, y sin duda es muy posible que la mayoría de los usuarios sigan esta pauta el 90% de las ocasiones. Somos animales de costumbres. Eso sí, una vez que se ha realizado “la primera” carga del lanzador o de el centro de control, las llamadas posteriores serán tan ágiles como cualquier otra. Esto mismo se observa con Gnome Shell por ejemplo.

Deepin se ha caracterizado por ofrecer una serie de aplicaciones “de casa” que además del propio escritorio la diferencian de otras distribuciones: Terminal (Terminal Deepin), Reproductor de Vídeo (Películas Deepin), Reproductor de Música (Reproductor Deepin), el dock y por encima de todo una tienda de aplicaciones (Tienda Deepin) que es de las más notables que circulan por ahí, con una apariencia mucho más al estilo de las tiendas de los sistemas operativos de comerciales, todo lo anterior trabajando sobre un Gnome 3.18 que previsiblemente se actualizará a la versión 3.20 y más allá.

Deepin ha trabajado correctamente usando los controladores libres Nouveau, y creo que esto cierra definitivamente el debate sobre la excesiva demanda de recursos de la distro. Para aquellos que lo prefieran, se ofrece como cada día en más distribuciones, una herramienta gráfica y sencilla para instalar y cambiar los controladores por sus versiones de código cerrado.

Otra herramienta propia de Deepin, realmente útil en redes en las que hay equipos W$ es Deepin Cloud Print que permite tras la instalación de un programa en una PC con W$ y que tenga conectada una impresora que se desee usar remotamente desde Deepin, enviar impresiones sin mayores problemas, evitando la a veces engorrosa tarea de la configuración en las distribuciones (y créeme que es en muchas ocasiones para mecerse de los cabellos). Por desgracia esta novedad no la he podido probar ya que hacerlo implicaría un maratón de cambios, instalaciones y configuraciones que ninguna de mis redes necesitan.

El susto final.

Para los que vivimos de este lado del charco, el uso de los repositorios oficiales es sencillamente imposible; en los meses que la he tenido instalada el 95% de las ocasiones que lo intenté, ya sea para actualizar o para instalar paquetes terminó en un fracaso absoluto, no importa por cuantas horas dejé que la tarea se completara, incluso alguna vez la dejé trabajando toda la noche en estos menesteres.

Deepin siempre ha tenido este problema y para esta versión se ha introducido la novedad de repositorios espejo que entran al relevo en cuanto la conexión con el repo principal falla, todo muy al estilo de las distros que usan pacman como gestor de paquetes. Muy buenas ideas e intenciones, lástima que no funcione en lo absoluto. Así que lo único que queda por hacer es cambiar los repositorios “a mano” (a pesar que esto se desaconseja muy enfáticamente) por unos que estén en el continente americano (Si estás en otra parte de este planeta sería útil que compartieras en los comentarios tu experiencia).

Una vez resuelto este problema aparece el que es verdaderamente grave: Tanto la tienda como el gestor de actualizaciones trabajan sin requerir la contraseña del usuario maestro. Es decir que permiten la modificación del software de la distribución sin mediar palabra.

Esto no es un error, todo apunta a que se trata de una característica buscada, seguramente para “hacerle la vida fácil” a los usuarios que llegan desde otros sistemas operativos (hay que recordar las enormes cifras que tiene China de W$ XP instalados, muchos de ellos no legales). Pero significa desde mi punto de vista un grave riesgo de seguridad.

Para que se comprenda mejor hay que entender que ésto solamente se puede lograr poniendo a trabajar estos procesos en forma predeterminada con privilegios de root y esto deja la puerta abierta a toda clase de ataques maliciosos. En la tienda de aplicaciones no parece tan grave (?), ya que ésta está fuertemente limitada a programas de escritorio y a través de ella no se puede instalar o quitar nada que afecte al sistema y además solamente se inicia a petición del usuario. Pero en el caso del Centro de Control (que en Deepin siempre está en operación) es realmente crítico.

Tener una parte del sistema operativo con privilegios elevados trabajando en el espacio del usuario el 100% del tiempo es una invitación para toda clase de males, y una renuncia expresa a la seguridad que siempre ha caracterizado nuestro sistema. Es casi igual de malo que iniciar una sesión como root únicamente para jugar en la Internet. Mucho peor es que esa parte sea nada menos la que controla todos los aspectos de la operación general del sistema operativo.

En esta versión el problema es mayor ya que las actualizaciones se realizan en el Centro de Control y no en la tienda como en versiones anteriores.

Para estar seguro probé con la otra única distribución que tiene una versión con DDE “de fábrica”: Manjaro, y ahí todo esto viene configurado como Dios manda; de hecho no se pueden lanzar actualizaciones desde el Centro de Control y han de usarse las herramientas adecuadas y escribir las contraseñas pertinentes.

Esto me deja con la sensación que usar Deepin 15 es dar un salto al vacío y sin red y no puedo recomendar su uso. Es gatito es un aventurero, pero como dice el chiste del manicomio: Aquí me trajeron por loco no por tarugo.

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