Las Apps no lo son todo

Como cualquier curioso que se precie, he seguido con detenimiento la presentación de la versión preliminar del nuevo sistema operativo para escritorio basado en Android: RemixOS 2.0. Este artilugio tecnológico permite tener la experiencia del androide verde correctamente adaptado a una PC de escritorio, naturalmente basada en procesadores X86.

No pretendo realizar una reseña de este S.O. puesto que con lo que ahora se cuenta es con un par de versiones preliminares: una “filtrada” y otra “oficial”; ambas etiquetadas como versiones alfa y solamente disponibles en versión de 64 bits. Demasiado inmaduras para sacarles provecho y ver su verdadero potencial. Del plato a la boca se cae la sopa, dice el refrán popular.

En vez de ello pretendo enfocar este artículo en el manido tema de la convergencia; especialmente en vista de los comentarios que han surgido en la blogósfera que lo llegan a considerar no solamente el “insperado” triunfo de Android al ser el primer S.O. que consigue la ansiada convergencia, es decir: crear un sistema operativo único para todo tipo de cachibaches computacionales, desde el mas humilde teléfono “inteligente”, hasta el mas sofisticado equipo de escritorio. ¡El verdadero Desktop Killer!

Incluso en su blog, Javier Pastor editor de Xataka y compañía, menciona que ha tenido una especie de “revelación” y que se ha dado cuenta que el enfoque que tienen M$ (W$ 10, One W$) y Canonical (Ubuntu y su Unity 8) está equivocado porque el camino no es “bajar” el sistema operativo desde la PC al móvil, la ruta es, según él, al contrario: “subir” un sistema operativo móvil ya maduro, como Android con su miríada de Apps al PC. ¡Debo disentir y no es porque no se pueda hacer de ambas formas!

Las Apps por supuesto no lo son todo, ocupan su lugar de importancia; pero dependen del lugar y las circunstancias donde se usen. Los usuarios de una distribución GNU / Linux lo tenemos más que claro, ya que una de las principales quejas y lamentos que oímos es la falta de compatibilidad y/o versiones con este o con aquel programa “del lado obscuro”. ¡Y sin embargo estamos hablado exclusivamente de sistemas operativos de escritorio! Y nadie en su sano juicio puede decir que el “ecosistema” de aplicaciones de las distribuciones es pequeño o que se carece de alternativas mejores, peores o sencillamente equivalentes.

Android (e iOS por extensión) son sistemas operativos “de juguete” originalmente pensados y diseñados precisamente para eso: tareas lúdicas, a los que con el paso de los años se les han añadido capacidades y aplicaciones de productividad básicas como clientes de correo, agendas y guías telefónicas muy sofisticadas. La inmensa mayoría de las Apps de Android – iOS son para el divertimento y solaz de los usuarios.

Desde luego muchas de ellas nos representan increíbles ahorros de tiempo y por ende aumentan nuestra productividad. Por ejemplo prefiero tomar una instantánea de una pizarra donde hemos estado discutiendo una estrategia a tener que copiarla en papel: rápido y preciso. De igual forma prefiero tener siempre a la mano todos los datos relevantes de mis contactos en vez de tener que ir al PC o correr por la ya olvidada agenda que era compañera inseparable de la mesita telefonera de la estancia. Desde luego no voy a editar ningún documento, ni crearé una presentación, ni voy a componer y/o transcribir música, ni trazaré un plano arquitectónico o le haré modificaciones en un dispositivo móvil sin importar que tan grande sea la pantalla.

Y sí, por más que duela esas Apps no existen en los ecosistemas de los sistemas operativos móviles; se encuentran sucedáneos como las versiones del Office y cuya gran utilidad estriba en la facilidad de transporte y visualización del trabajo previo. Desde luego no sirven para labores creativas. Pensar que las Apps que conforman el ecosistema móvil son capaces de “hacerle el día” a las personas que desarrollan labores productivas equivale a decir que cualquier CEO será feliz y un gran líder empresarial porque puede gozar de Spotify y de WhatsApp en su escritorio, al mismo tiempo que se hecha una partida de 2048. !Un momento! ¿No puede hacerlo hoy mismo tanto en el PC como en la tableta y en el móvil?

¿Si entonces las Apps no son el motivo real detrás de la ansiada convergencia cuál es entonces? A riesgo de obtener miradas incrédulas y críticas no muy constructivas puedo afirmar que el verdadero móvil es el hardware. Si no fuera así, solamente basado en su enorme poder financiero M$ ya lo habría conseguido sin tener necesidad de recurrir a copiar la estrategia de Google, me explico.

Android originalmente se basó en idea detrás de Java de tener una máquina virtual que moviera las aplicaciones de su sistema operativo. De esta forma los programas son agnósticos al hardware donde se están ejecutando. Hoy M$ está intentando hacer lo mismo con sus aplicaciones universales, estrictamente basadas en su propia máquina virtual .NET

Si ahondamos un poco lo primero que cabe preguntarse es para que M$ quiere hacer semejante cosa. ¿No sería mucho mas sencillo usar procesadores X86 en sus dispositivos móviles, recortar W$ para que “cupiera” en ellos (M$ es experto creando versiones capadas de W$), adaptar la interfaz y ya? ¡Ah pero la interfaz la vienen desarrollando desde las épocas del W$ CE!

¿Entonces por qué no hay un solo Lumia que use la arquitectura X86, especialmente cuando existen desde hace varios años procesadores Intel listos para esta tarea, e incluso hay modelos comerciales de dispositivos móviles basados en esta plataforma? Apple hace algo muy similar y le va muy pero muy bien.

De igual forma si Canonical tuviera el músculo monetario de M$ estaría en igualdad de condiciones de poner para ya sus Ubuntu Phones completamente operativos y convergentes en el mercado.

La respuesta es tan simple como enredosa: Los procesadores X86 están llegando al límite (de aquí a 10 años) de su miniaturización y su eficiencia, en tanto que no se vislumbra aún un límite a los procesadores ARM en este apartado. De hecho se podría decir que han superado la Ley de Moore simplemente porque han podido aprovechar toda la tecnología adyacente creada previamente para los procesadores X86.

Los móviles son solamente la punta de lanza de lo que veremos y usaremos en el futuro: el ya famoso concepto de IoT (Internet of Things) implica que muchos, realmente muchos de los objetos de uso común (y otros muchas más que aún no se inventan) estarán gobernados por micro computadoras. A pesar de que esto ya comienza a suceder, en esta primera etapa los chips trabajan prácticamente sin necesidad de una interfaz gráfica. Controlan semáforos, radares viales, sistemas de peaje automático y cosas por el estilo. Aparatos que bien se pueden desempeñar con un LCD de 7 segmentos para mostrar una cifra, un saldo remanente o un cobro, o incluso sin ningún tipo de interfaz.

De manera evidente esta forma tan básica de información será insuficiente para que las personas puedan interactuar con todos los posibles dispositivos que el futuro nos depara. M$, Canonical y otros buscan entonces como exprimir hasta la última gota del poder de un procesador ARM. Están pensando a años en el futuro, no en los tiempos inmediatos. Piensan tanto en la sobrevivencia como en los grandes negocios.

Cuando yo era un mozalbete estudiante universitario, mis profesores predecían que el futuro sería de los procesadores RISC (ARM es RISC) y no de los de tipo CISC (los X86 son CISC). Yo y mis condiscípulos, que estábamos presenciando el nacimiento de la era de la computación personal, toda ella equipada con tecnología CISC, sonreíamos con condescendencia a las afirmaciones “pasadas de moda” de aquellos ilustres maestros. Si bien es cierto que equivocaron sus cálculos y el despertar de los RISC ocurrió casi 25 años después, fueron completamente acertados en el resultado final.

Por otro lado Google no tiene (ni tiene porque tener) un interés en dispositivos que no sean estrictamente pequeños y muy eficientes (móviles o no). Su negocio no es el software, lo suyo es obtener la mayor cantidad posible de datos de los individuos para transformarlos en publicidad. El software que produce, incluyendo sus sistemas operativos son solamente el medio para obtenerlos, por eso lo “regalan”. Mientras más tiempo pasa cada persona usando dispositivos Google mas información obtienen, y no hay mejor forma de conseguirlo que poner encima de cada persona tantos artilugios como sea posible.

Las PC de escritorio ocupan solamente una fracción de nuestro tiempo, y todo hace suponer que este tiempo ira en descenso, y ahí Google aunque no tiene control ya tiene una muy importante presencia, por ejemplo no hay duda que Chrome es el navegador mas usado en PC y su buscador es el rey indiscutible. Así el único pero que tiene el escritorio para ellos es que tanto los fabricantes como los creadores del sistema operativo puedan bloquearlo. ¿Cortana, Siri están ahí?

Apple no tiene (ni tiene porque tener) un interés en dispositivos que le son ajenos (de cualquier tipo y tamaño). Su negocio no es el software, lo suyo es vender sus equipos y servicios asociados, es otra enorme máquina de hacer dinero. Nuevamente el software que crean, incluyendo sus sistemas operativos son solamente un medio para seducir al comprador, por eso lo “regalan”. Como son productos aspiracionales mientras más se tienen, más se desean otros y/o sus nuevas versiones. Así que para ellos el único pero que tiene el escritorio es mantenerlo limpio de toda contaminación externa que obstaculice su preciada sensación de “experiencia Apple”.

El mercado de los dispositivos móviles está desde mi punto de vista completamente decidido para los próximos 10 años. Google y Apple se lo han apañado completamente, ni M$ con cualquier W$, ni Canonical con Ubuntu, ni Mozilla con FirefoxOS (que por cierto ha sido el primero en tirar la toalla en esta particular arena de batalla), ni Samsung con Tizen o Jolla con SailfishOS tienen siquiera una remota oportunidad de tomar un papel predominante; pero si no están ahí, aún en forma meramente testimonial también se quedarán fuera del inminente y gigantesco (muchas veces mayor al de los móviles) mercado de la era IoT.

En este punto merece la pena reflexionar acerca de la superioridad de la tecnología de Ubuntu, algo con lo que no se han atrevido a soñar ni M$ ni Google. Un sistema operativo único para todas las plataformas de hardware. Algo muy cercano al lema del binomio Lazarus – FreePascal: Code Once, Compile Everywere (Codifique Una Vez, Compile Donde Sea). Una vez que se logre resolver que Ubuntu tenga una interfaz completamente adaptativa (Unity) y que sean superados los asuntos de interacción con el hardware asociado a los dispositivos (no del microprocesador) tendremos de golpe un sistema operativo que podrá instalarse en cualquier chunche y que tendrá disponible el 100% de las más de 40,000 aplicaciones existentes.

Ubuntu de conseguirlo será el único sistema operativo que sea realmente convergente, capaz de ejecutar sus “Apps” en cualquier aparato que se pueda imaginar, y por supuesto al igual que Android y los iS.O. de Apple será gratis. No habrá necesidad de crear aplicaciones especiales para el sistema convergente (Aplicaciones Universales de W$ 10) ni Aplicaciones estrechamente relacionadas con el hardware como ocurre con Android. Ubuntu no dependerá de ninguna máquina virtual que esté en control de sabe Dios quien (Android dejará Java por OpenJava en la próxima versión por este motivo, es decir bye bye Oracle), ni mucho menos estará preso de un lenguaje de programación en particular, ni C# ni Java ni nada por el estilo en exclusiva. Será como lo es el día de hoy, posible escribir Apps en el lenguaje que mejor convenga a cada programa.

Por supuesto lo interesante no será tener un dron con el que se pueda escribir un tratado en LibreOffice. Lo importante será que cualquier fabricante de lo que sea que opte por Ubuntu tendrá a su disposición miles de posibilidades para incluirlas en sus productos, lo mismo un retrete inteligente, que unos zapatos que cambien para ajustarse al resto de la vestimenta. El mismo sistema operativo para un carro autónomo que para un centro control de domótica, y todo sin depender de los caprichos e intereses particulares de un fabricante.

Es de lógica elemental aceptar que una vez que Ubuntu consiga su objetivo surgirán otras distros que basadas en su tecnología o en las propias, consigan resultados equivalentes (hola KDE Móvil).

La verdadera batalla por el dominio en materia de sistemas operativos apenas comienza, los móviles y las tabletas son apenas una minúscula probada de lo que vendrá. Son muchos los llamados y pocos serán los elegidos. Hardware y software han comenzado una nueva e impresionante carrera que cambiará nuestro mundo y nuestras costumbres. Y sí, ahora sí hay al menos una distribución que está puntera en la carrera y no precisamente por sus Apps.

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2 pensamientos en “Las Apps no lo son todo

  1. Creo que estamos ante un futuro tan incierto que ni siquiera los punta de lanza de la tecnología saben a qué atenerse. A lo mejor pueden dibujar un escenario a diez o quince años, como bien dices, pero a partir de ahí todo son incógnitas. Más allá de ese corto horizonte (diez años no son nada) quizá empiecen a despuntar los procesadores cuánticos, y aún nadie es capaz de imaginar las enormes implicaciones que pueden desatarse tras abrir las puertas de esta nueva tecnología.

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    • Hola:
      Por supuesto existen tantas posibilidades para las nuevas tecnologías, que no podemos imaginar sus implicaciones. Lo único que hará que el cambio sea “medible” son las finanzas, tanto de los que producen, que primero deben amortizar todas las inversiones previas, como las de los consumidores.

      10 años no es nada y al mismo tiempo es casi una eternidad en términos de avance tecnológico. Nada más hay que ver quien tenía un móvil inteligente hace esos años y como hay millones y millones hoy en día.

      Pero sin importar que tecnología aparezca, en 10 años seguro nuestra interacción con ella será mucho más cercana y frecuente que hoy en día.

      Saludos.

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