Las variaciones K-Diabelli-escas

Una variación musical es una composición caracterizada por contener un tema musicalizador que se imita en otros subtemas o variaciones, los cuales guardan el mismo patrón armónico del tema original, y cada parte se asocia una con la otra. Difieren entre ellas los patrones melódicos y el tempo de cada variación. (Wikipedia)

Anton Diabelli fue un editor musical reconocido en su época y un músico mediocre. Su nombre habría sido seguramente olvidado en las páginas de la historia de la música de no ser por el hecho que uno de los más grandes maestros de la música (enorme entre los grandes): Ludwig Van Beethoven, compuso sus celebérrimas “Variaciones Daibelli” usando un tema musical del editor.

Beethoven mostró su grandeza y no titubeó nunca en reconocer el hecho que el tema usado en las Variaciones era de la autoría del editor austriaco (Austro-Húngaro por la época). ¿Alguno se puede imaginar el escándalo que habría tenido lugar si no lo hubiera hecho así?

La programación es tanto una técnica como un arte; y el arte con el que sin duda guarda mayores semejanzas es la música. El autor debe poner cuidadosamente cada nota en su lugar correcto, equivalentes a cada instrucción de un programa. Cada grupo de notas (compases y frases) siguen una inspirada secuencia como lo hacen las líneas de código que conforman un programa.

La diferencia entre un músico cualquiera y un maestro estriba en la cuidadosa e inspirada selección de estos elementos, su cantidad, disposición y secuencia para conformar una gran obra. Del mismo modo un maestro programador se distingue de la muchedumbre precisamente por la forma en que selecciona, dispone, ordena y da secuencia a la totalidad de las líneas de su código.

Es evidente entonces que los tipos de personalidad entre ambos grupos de inspirados sean similares: “Enfant Terrible” es una frase que les queda como anillo al dedo. Seguramente Richard Stallman, cuando creo los fundamentos del software libre (siendo el mismo un maestro programador) lo tuvo en cuenta, y por ello se aseguró que cada programador original recibiera el crédito (y la protección legal) en todas las obras que derivaran o usaran total o parcialmente su obra original. Y desde entonces así debe mencionarse en los documentos relativos a cada obra con código abierto.

Sin embargo en un mundo hiper conectado, de redes sociales y variadas plataformas de información, ya no basta hacer estos reconocimientos legales y hasta legaloídes. Cuando se hace uso, aún en forma parcial del trabajo de otros, por pura cortesía y hasta por mostrar un mínimo de inteligencia, debe hacerse una mención explícita cuando se presenta una situación de esta naturaleza.

Este último fin de semana de julio del 2015 se presentó con bombo y platillo, un nuevo Plasma Movil para llevar la experiencia de KDE (Plasma) a dispositivos de mano. Proyecto sin duda interesante, un nuevo intento que se hace desde esta plataforma. Solamente que en su muy mencionada presentación en sociedad tuvieron el “inocente olvido” de anotar que estaban construyendo su prototipo sobre la base de Ubuntu for Phones.

Han hecho hincapié en su uso de Wayland (en oposición a Mir), su compatibilidad con aplicaciones nativas (Qt y QML), aplicaciones Android y por supuesto aplicaciones para Ubuntu for Phones y en que su base de desarrollo es Kubuntu. Por desgracia no hay un Kubuntu for Phones, y aunque Kubuntu no es en resumidas cuentas mas que un Ubuntu con KDE en lugar de uno con Unity. De momento las versiones disponibles no son para dispositivos móviles. Ese lugar esta reservado hoy en día para una distribución diferente. Los planes de Canonical son que Ubuntu y Ubuntu por Phones se conviertan en una sola distribución en el futuro, pero hoy en día no es así.

Los programadores de KDE y los de Plasma Movil en particular están en todo su derecho legal de hacer uso de todas las partes de código de Ubuntu for Phones que quieran y deseen y de hacer las modificaciones que consideren necesarias y pertinentes, a fin de cuentas es software libre bajo licencia GPL. La pregunta es: ¿Por qué diablos no lo dijeron con claridad y qué necesidad tenían de exponerse al escarnio público?.

Oliver Grawert en su cuenta de Google+ lanzó el guante, seguido de otros que ironizaron, y casi de inmediato han aparecido los “Tribunos” (defensores del pueblo) para recordar todos los “pecados” de Canonical y de Ubuntu.

Cerca del final podemos encontrar una nota conciliadora de Sebastian Kügler y una referencia a su blog donde hace por fin una referencia específica a Ubuntu. Temo por desgracia que esto sea apenas el principio de una nueva tormenta entre desarrolladores libres.

¿No es una pena que a pesar de tener buenos programadores haya tan pocos grande hombres entre ellos?

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