La Canela de Rafaela

Debo confesar que nunca he sido “fan” de Linux Mint. La primera ocasión que probé la distro mentolada tuve la sensación que se trataba de un Ubuntu al que se le agregaban los codecs para reproducción multimedia, el plugin de Java, una organización de paneles “muy a la W$” y un lanzador de aplicaciones (menú) también muy del estilo, y por supuesto un tema muy verde (iconos y ventanas). Hablamos por supuesto de Gnome 2.

Yo como otros usuarios de Ubuntu, consideraba que lo que se hacía con Mint se podía lograr en Ubuntu después de un poco de manipulación y además no todo era necesariamente “deseable”; me refiero a esa idea de hacer un Linux familiar en apariencia al W$ (XP de la época). Habrá que tomar en cuenta que yo como otros, en realidad (más o menos de forma consciente) tratábamos de huir de esa interfaz. Por la misma razón no me gustaba KDE 3.

Este sentimiento me acompañó mucho tiempo hasta que Ubuntu nos embutió a la fuerza a su Unity y Gnome hizo lo propio con su Shell. Entonces, y por primera vez (a mi juicio) Mint tuvo un verdadero arranque de creatividad y de justificada rebeldía y comenzó el desarrollo de su propia interfaz de usuario, a la que llamó Cinnamon. Interesante desde el principio porque inmediatamente decidió adoptar toda la nueva tecnología de Gnome 3, pero dejando de lado aquellas cosas que no se compaginaban con su idea de lo que los usuarios esperaban.

¿Mutter es como una camisa de fuerza? ¡Bien entonces siguieron su propio camino ahí también y nació Muffin! ¿Nautilus se achica para ser más que simple? ¡Entonces hagamos a Nemo! Y así otras partes por el estilo.

Paso a paso Cinnamon emergió como un ambiente completo, con fallas sin duda, pero muchas menos de las que cabría esperar en un tiempo de desarrollo tan corto. Hay que recordar los años (6) que estuvo en esa etapa Gnome-Shell y los casi tres que se tomó Unity (desde que se llamaba Netbook Remix), aún tomando en cuenta que partió de productos prácticamente terminados. Mint solamente tuvo un breve periodo en el que usó un Gnome-Shell modificado y adicionado con extensiones. Irónicamente el Gnome Classic de hoy es básicamente la idea del Mint de entonces.

A partir de esos sucesos comenzó a cambiar mi punto de vista sobre la distro verdosa, sin embargo algunas otras de sus partes íntimas no me acabaron de convencer, muy particularmente sus políticas de actualización y su por mucho tiempo, feo, casi desastroso Centro de Software. Aunque siendo sincero sigue sin gustarme ninguno de los que hay en la actualidad.

Como ya había relatado en mi artículo anterior, al mismo tiempo que descargaba e instalaba Rafaela RC versión Mate, hice lo propio con la versión Cinnamon y que grata sensación. He estado probándola desde ese día y llegamos a buen puerto con todas las actualizaciones previas al anuncio de la versión final del 1 de julio.

Sorprendido por sus características me he dedicado a instalarla en varias PC diferentes, probando esto y lo otro. Por esta razón me he tardado mucho mas que el promedio en revisarla y por supuesto en escribir esta reseña.

Lo primero que sorprende de Rafaela Cinnamon son sus bajos requisitos mínimos de operación (512 KB de RAM) aunque se recomienda 1 GB. Afortunadamente no tengo ninguna PC operativa con tan poca RAM, pero si pude hacerlo en un modelo con 1 GB, y me dejó realmente encantado: ágil, veloz y muy responsiva desde el primer instante.

Al iniciar Mint presenta un pequeño defecto ya que inmediatamente después del menú de Grub (si este está visible) se pasa a una pantalla sin contenido, a diferencia de la versión Live que muestra el logotipo de Mint, solamente termina con la aparición del MDM y la necesidad de ingresar el nombre de usuario y la contraseña. Un detalle agradable de estas pantallas es que el fondo cambia en forma continua, de hecho hay un par de controles para navegar por la variedad de fondos disponibles.

Cinnamon requiere una tarjeta de vídeo 3D para trabajar, pero como se supone que no todos los usuarios de Mint cuentan con una de esas, se creó el “Modo de Renderizado por Software”, que traducido al buen español significa que hay una versión de Cinnamon que delega todas las tareas de manejo de vídeo al CPU. Trabaja indudablemente, pero a un costo altísimo, lento, torpe, pero por encima de todo arriesgado, ya que hace que el procesador esté trabajando prácticamente al 100% durante toda la sesión. No necesito decirte que el asunto se pone realmente muy caliente tras unos minutos. Irremediablemente terminaba en congelamiento de la PC.

Mis experiencias previas con Mint Cinnamon siempre caían en este modo renderizado hasta que se instalaban los controladores privativos, y eso que tengo a mi disposición variedad de modelos de nVidia y de AMD. Mint simplemente o no hacía uso de los controladores libres o no le eran suficientes (vaya usted a saber). Esta Rafaela, de nombre tan artístico lo ha hecho en forma magnífica con los controladores libres, incluso con la mas vieja y poco potente de las nVidia que probé, tanto así que hoy no sé como se comporta el modo renderizado, aún cuando queda disponible. ¿Mejora de Cinnamon, de los controladores libres o de ambos? Considerando mi experiencia con otras distribuciones y muchas versiones del Kernel hoy en operación, hay que darle pleno crédito al equipo de Mint por esta notable característica.

En el apartado de consumo de recursos casi no se puede creer lo bien que lo hace, y al igual que la versión Mate es capaz de recuperarse en forma excelente. Por ejemplo un inicio plano, sin desklets, ni conky o cosas por el estilo ocupa unos 230 – 240 MB de RAM. Si se sigue una sesión estándar, usando el navegador, la suite de oficina, el reproductor VLC y lo que se guste y mande, una vez que todo se cierra y se vuelve a verificar, se encuentra un uso de 300 – 350 MB de RAM. Todo esto hablando de la versión de 32 bits; si se trata de la de 64 bits habrá que sumarle 75 – 100 MB de RAM a todas las cifras anteriores.

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Esto es particularmente importante en PC de cierta antigüedad y/o pocos recursos, donde si bien es posible instalar una distro de 64 bits, cada MB ahorrado cuenta en la experiencia final del usuario.

Hablando del propio Cinnamon hay que situarlo en un punto intermedio entre Gnome-Shell y KDE en el apartado de posibilidades de personalización. Cuenta con herramientas muy parecidas a KDE, como son los Desklets que equivalen a los Plasmoides, pero sin algunas de sus flexibilidades. Los paneles pueden ser uno o dos, pero siempre arriba, abajo o arriba y abajo, nunca a los lados, y nunca más de dos.

Al viejo estilo de Gnome 2 o del actual Mate cuenta con los llamados Applets (también como Plasmoides) que son lanzadores para el panel, de forma que es posible modificar a placer el aspecto y funcionalidades de estos.

Muffin no es Kwin, ni Compiz, pero con el tiempo ha ganado algunas interesantes posibilidades y aunque no se dispone de un gran catálogo de efectos, si cuenta con algunas nuevas e interesantes posibilidades para afinar el comportamiento de los que si hay. Mas flexible que Mutter no cabe la menor duda.

En otros apartados de personalización, Rafaela cuenta con varios temas de iconos, temas de ventanas y temas para Cinnamon. Este último además cuenta con una variada biblioteca (Especias) desde donde se pueden descargar un gran número de ellos. Por supuesto siempre hay en la enormidad de la red otros sitios que ofrecen cosas interesantes para enchular al gusto el escritorio.

Sigue presente al inicio la aplicación de bienvenida, que es de tanta utilidad para todo recién llegado (o algún desmemoriado), idea que ya ha sido implementada por otras distribuciones. Primero lo hizo Mint, honor a quien honor merece.

La selección de software es como en cualquier distribución moderna una selección variada de programas aptos para cubrir todas las necesidades de los usuarios. Queda a gusto del usuario añadir lo que guste o necesite, ya que al ser una derivada de Ubuntu cuenta con todos los programas que están en los repositorios de su distro madre, y si aún se desea más pueden añadirse todos los PPA que se deseen. ffmpeg es sin duda una de esas cosas que hay que añadir a la brevedad.

Para los muy puristas siempre queda un poco de desazón por la mezcolanza de versiones en las aplicaciones de Gnome, producto de las restricciones que se ha autoimpuesto Ubuntu. Lo importante es que trabajan correctamente, no cabe esperar poder instalar en Rafaela algunas de las aplicaciones novedosas que se han creado para las más recientes versiones de Gnome.

Linux Mint 17.2 Rafaela sin duda me ha parecido sin exagerar una de las mejores distribuciones que me ha tocado probar en años (y he probado muchas), al grado que es la primera vez que tengo la tentación seria de dejar a Ubuntu o a alguna de sus derivadas oficiales como sistema operativo en el aula escolar; de cualquier modo no es un salto gigante como el que ya di hace años de Mandriva a Ubuntu.

Rafaela te está esperando para convidarte su Canela ¿Tienes corazón para rechazarla?

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4 pensamientos en “La Canela de Rafaela

  1. Yo ya he adoptado a Linux Mint como mi distribución por defecto. La tengo desde la primera versión estable de Cinnamon, aunque he ido alternando con Mate. Hoy en día Cinnamon es el mejor escritorio del panorama GNU/Linux, con permiso de KDE. Y crece a pasos agigantados a cada nueva versión; la razón es que el equipo Mint tiene muy claro adónde quiere llegar, y eso se nota. Ubuntu y Gnome, en cambio, han dado demasiados bandazos y, cada uno a su manera, han renunciado a buena parte de los principios que les servían de leitmotiv.

    En este mundo no hay nada como mantenerse fiel a uno mismo. Linux MInt que lo diga. Estoy impaciente por probar Rafaela en mi miniportátil de 1 Gb de RAM. Si los resultados son como anuncias y se anuncian por ahí, no habrá ya quien me mueva de esta distribución.

    No me extraña nada que la popularidad de Linux Mint siga aumentando en detrimento de Ubuntu.

    Saludos

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    • Sí, recordaba que tú usas Mint desde hace algún tiempo, pero ya ves que soy cabeza de piedra y Mint me aún me hace recelar, cosas de viejo ubuntero. De hecho usé Cinnamon en Ubuntu 12.04, con la mala fortuna que volvía loco a Gnome. Creo que es muy poco probable que Ubuntu llegue a tener un sabor Canela.

      En cuanto a tu portátil, seguramente dependerá de la gráfica que tenga, yo lo probé en una PC con 1 GB y una muy vieja nVidia 6050 integrada, con 1 GB de swap y fue de ensueño, aún desde el modo Live usando una barra USB. Con decirte que ni Manjaro Xfce 8.13 ni Voyager X8 que probé durante la misma batería de pruebas pudieron superarlo, y eso que Xfce no requiere 3D.

      Mate es otra excelente opción, a mí me ha sacado de apuros en mas de una ocasión, y sí aunque el orgullo me duela un poco. ¡Confieso que a sido el Mate de Mint!

      Creo que lo único que le falta realmente a Mint es independizarse completamente de Ubuntu para dejar de depender de los caprichos y necesidades de Unity. Cinnamon como está construido actualmente depende y seguirá haciéndolo de versiones anteriores de Gnome, que son las que usa Ubuntu (3.10). Eso si bien representa estabilidad, también le priva de las novedades, mejoras y correcciones que se van presentando en las GTK 3.

      A pesar de estas minucias a mí me dejo un gran sabor de boca, y me lo estoy pensando.

      Saludos y un abrazo.

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  2. comparto la idea de que Cinnamon es el mejor entorno gráfico del panorama actual. Pero yo no lo circunscribiría a Mint (aunque es donde está muy avanzado), ya es un entorno independiente (aunque aún muy conexionado con Gnome) y se podría instalar en cualquier distro. Yo lo uso desde hace bastante tiempo en Debian, y también lo he tenido instalado en Manjaro.

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    • Efectivamente, Cinnamon como debe de ser es software libre, y a diferencia de Unity son varias las distros que lo ofrecen. Al mismo tiempo es el escritorio “de la casa” de Linux Mint, aún más que Mate, que es fuertemente apoyado también por Clem.

      Por eso mismo, si de sacarle jugo a Cinnamon se trata pocas distros como la propia Mint. Hace poco se liberó una versión de Manjaro con Cinnamon, aunque creo que debieron esperar hasta que la propia Mint lo presentara, debido a que siempre es prudente implementar lo que el propio programador ya ha liberado como estable. Durante la semana de vida que tuvo la RC, recibí dos actualizaciones completas de Cinnamon, y ya para entonces estaba en la Red la versión de Manjaro.

      Seguro más adelante, en cuanto esté en los repos de Arch, también lo probaré ahi, pero tengo la sensación que aún a pesar de trabajar con un Gnome 3.16 es probable que la versión de Mint esté mejor lograda.

      Hoy precisamente lo busqué en Debian y la 2.6.8 está en los repos Inestables, creo que valdrá la pena al menos esperar a que pasen a Testing antes de lo pruebe en la Madre.

      Saludos.

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