Mitos y algunas verdades de la educación moderna.

Hace poco he caído en la cuenta de cuantos años llevo ya impartiendo clases. Muchos, tantos que me han salido demasiadas canas. Muy al contrario de lo que suele pensarse, con el paso del tiempo me he vuelto mucho mas flexible para adoptar técnicas y métodos nuevos. ¿La causa? ¡Simple y llana desesperación!

Cada año veo llegar al aula a una nueva generación de jóvenes, y sin excepción cada vez llegan con menos preparación, mas incultos, menos lectores, con capacidades matemáticas equiparables a las que mi generación tenía ¡Al terminar la educación básica y aún muchas veces menos que eso! Y lo peor es que cada vez muestran menos curiosidad.

Entonces cada día se hace más difícil lograr que adopten una postura crítica ante los conocimientos que los docentes intentamos implantar con afán. Lograr que debatan cualquier tema, encender su pasión, interesarlos más allá de lo mínimo indispensable para obtener una nota aprobatoria se ha convertido en tarea de titanes.

Por supuesto no son los muchachos los causantes de esta situación, son las víctimas. Y aunque mucho los compadezcamos no es menos verdad que llega el momento en que deben dejar esa posición para afrontar sus responsabilidades y trabajar para subsanar las grandes lagunas de conocimientos que poseen, o resignarse a la mediocridad sempiterna.

No sé que ocurra en el resto del mundo, pero en México desde hace años la educación está en manos de grupos que tienen la estúpida idea que el mundo se inició con su (desventurado) nacimiento y que hay que cambiar todo, porque nada de lo que hemos aprendido en los pasados 200,000 años tiene valor cuando se trata de educación.

Absurdas ideas “constructivistas” se han colado hasta el tuétano del sistema; “novedades” que no tienen fundamento y no han sido probadas pero que se ven bien y se venden mejor, invaden las aulas y dejan a su paso millones y millones de damnificados del saber.

Los chicos no deben memorizar, deben razonar los conocimientos. El mito más detestable de todos. En primer lugar no todo saber puede ser razonado. Ejemplos abundan, podría preguntarme por ejemplo ¿Cómo se puede razonar que México esté dividido en su geografía política en 31 estados y un Distrito Federal? Pero más allá de ejemplos obvios cabe hacer notar que las mentes en formación primero necesitan de los datos y posteriormente, a veces muchos años después, tras acumular muchos otros, comienzan a ser ensamblados, relacionados y quizá si hay suerte serán razonados.

Antiguamente nos enseñaban las tablas de multiplicar, las debíamos repetir una y otra y mil veces hasta que se nos grababan como si de un hierro candente sobre el cuero desnudo se tratara. Con el paso de los años y de los cursos llegábamos a entender la multiplicación como concepto. Hoy en día, a pesar de que mis estudiantes han pasado 10 o 12 años en la escuela, y durante muchos de ellos se ha intentado que “razonen la multiplicación” simplemente no saben las tablas y siguen sin entender el concepto. ¡Y se pretende que al terminar el bachillerato tengan firmes las bases del cálculo infinitesimal!

Por supuesto no quiero decir que no hay que enseñarlos a razonar, de hecho es prácticamente imposible que no lo hagan, pero el buen razonamiento se logra a partir del conocimiento y no al revés. No se trata de excluir, se trata de sumar.

Las nuevas tecnologías, especialmente las multimedia son el futuro. Mito de horror. La tecnología es sencillamente una herramienta, algunas veces, las menos, puede ser aplicada a algún tema específico. Con mucha facilidad se puede perder el objetivo del conocimiento que se pretende impartir debido a los muchos distractores que tiene. Supongamos que vemos un documental sobre la Revolución Mexicana al que confiamos el conocimiento que deben adquirir los chicos, tras finalizar interrogamos a los estudiantes sobre los aspectos que mas recuerdan: La vestimenta de la época, lo feo (o bonito) de la música del documental. La “humareda” de los ferrocarriles. Lo “gracioso” que se ven las filmaciones de la época, etc. ¿Las causas, los protagonistas, el desarrollo y las consecuencias del movimiento armado? Ejem. Bien gracias otro día lo platicamos. ¡Ah pero el programa nos indica que debemos comenzar a revisar el Maximato! Así que será en otro curso.

Sé de escuelas que entregan a sus docentes todas sus sesiones de clase “previamente digeridas” en forma de presentaciones electrónicas, que deben ser seguidas con rigor militar. Los estudiantes reciben cuadernillos impresos, o incluso discos con las mismas presentaciones. El resultado son clases rígidas donde el docente (aunque las identifique) no puede explotar algún filón de curiosidad que aflore en las mentes de sus educandos.

Nada mas hay que ver el estruendoso fracaso que resultaron los pizarrones electrónicos en los que tanto el docente como los estudiantes podían escribir: el caos. Claro eso sin contar entre más sofisticada es la tecnología, mas sujeta a fallas se encuentra; el día que no trabaja el pizarrón electrónico. ¿No hay clase?

Hay dos cosas que no pueden ser sustituidas para poder adquirir un conocimiento: El esfuerzo, el trabajo duro de cada estudiante y su imaginación.

Y hablando de imaginación el siguiente mito que es intolerable es el que sostiene que “Las lecturas deben ser sencillas, de acuerdo al medio y a la edad del estudiante”. Cualquiera que revise un texto escolar actual terminará horrorizado. No son escritos para jóvenes, sus párrafos parece que son hechos para idiotas.

Los textos deben ser progresivamente mas complejos, siempre un paso (preferentemente muchos) más adelante. No se puede esperar que un joven entienda los escritos de Platón o los de Agustín de Hipona, o que sea capaz de apreciar los versos de Neruda si solamente lee galimatías y se mantiene leyendo en la misma forma que “cotorrea con los cuates” ¿O no es la neta güey?

Los alumnos no deben reprobar, por decreto. Este al parecer muy bien intencionado postulado es sencillamente aberrante. No me voy a detener en describir las enormes e innecesarias dificultades a las que queda sometido el docente para cumplirla (en vez de enseñar). El principal problema es la lección de vida que dejamos en los estudiantes: No importa lo mal o lo mediocre que lo hagas, al final tendrás una recompensa. De la misma perversa forma, todo aquel que quiere y puede dar mas, se encuentra inmediatamente desmotivado porque no hay diferenciación con el resto.

Por desgracia la vida real adulta no tiene semejantes apapachamientos. En un trabajo, si no cumples te despiden. En un negocio, si no produces, vendes y administras en forma correcta, te vas a la quiebra y aún peor puedes ir a prisión.

Parece que olvidamos el importantísimo papel que tiene la escuela en el desarrollo social, no estamos en los hechos enseñando a actuar con responsabilidad, porque lo que hacen o dejan de hacer los chicos no tiene consecuencias; ni las negativas ni las positivas. Simplemente les enseñamos a “nadar de muertito”.

Solución política inmediatista de nuestros actuales “prohombres” en el poder. Mantienen a los chicos en la escuela por muchos años y así no tienen que solucionar problemas de empleo; dejan a sus sucesores el enfrentar generaciones enteras de individuos que se creen “educados” por tener tal o cuales títulos, pero incapaces para desempeñar labores productivas e intelectuales. ¿Cuánta frustración podrán soportar esas personas en el futuro?

El resultado: En México tenemos un terrorífico índice de lectura por habitante. Media página de un libro por año para cada habitante del País; esto sin contar los libros de texto, ni los manuales de operación de equipos. Lo que quiere decir que la inmensa mayoría de los habitantes no lee ni una página de un libro en toda su vida, considerando que habemos quienes todavía leemos varios libros por año e incluso nos recetamos lo que escribimos. ¿Y todavía nuestros sabios gurúes de la educación se muestran sorprendidos porque el vocabulario “estándar” de la mayoría no pasa de 400 palabras y la gramática y la ortografía brillan por su ausencia?

Leer es imaginar, imaginar es crear, pero solo se puede imaginar cuando se comprende la lectura, círculo virtuoso que al que el sistema se empeña en impedir ingresar.

Entiendo que en muchas partes del mundo se sabe ya de los problemas está teniendo México con hordas de trabajadores de la educación en varios estados del País. Todo causado porque ahora se pretende (ingenuamente) que esos individuos que tienen la desfachatez de estar frente a un grupo de estudiantes (debería ser todo un honor), prueben que tienen los conocimientos necesarios para cumplir con el trabajo de profesor.

Yo sostengo que para poder enseñar primero hay que saber, luego hay que practicar lo que se sabe y por último hay que saber comunicarlo. Dicho de otra forma, si voy a enseñar a leer primero debo saber hacerlo, debo ser un lector voraz y además debo ser capaz de emocionarte con los libros. En otras palabras, y espero me disculpen lo crudo: Al diablo con las técnicas educativas modernas y absurdas.

Pobre México, te has tardado demasiado tiempo en darte cuenta que se te acaban los profesores que saben, esa generación se está muriendo o pasando a retiro y muchos de los que quedan en su lugar son parte de una manada de borricos ignorantes.

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4 pensamientos en “Mitos y algunas verdades de la educación moderna.

  1. Querido amigo Gato, lamento decir que en España pasa tres cuartos de lo mismo. Para empezar, la nueva ley de Educación ha suprimido la Filosofía de la enseñanza secundaria. La situación que describes no es más que la consecuencia lógica de un sistema cuyo fin primordial no es hacernos más humanos, más inteligentes o más creativos. La única aspiración que fomenta es la acumulación de dinero, y ni siquiera para destinarlo a un fin concreto. La enseñanza, siguiendo esta lógica perversa, debe consistir únicamente en formar a personas que puedan ser insertadas en un modelo productivo donde puedan vender al mejor postor su fuerza de trabajo. En este contexto, ¿para qué sirve la poesía, el arte, la filosofía o la literatura? ¿Acaso leer El Quijote nos va a ayudar a conseguir un buen empleo?

    Por fin los poderes económicos que dominan el mundo lo han conseguido: nos han convertido a todos en esclavos y, lo que es peor, muchos están encantados de que así sea…

    Un buen momento para recomendar a quienes no lo hayan leído “El miedo a la libertad” de Eric Fromm.
    Otro libro imprescindible y que, sin esperarlo, me ha parecido uno de los mejores que me he leído nunca: “En deuda” de David Graeber. Este libro lo pueden conseguir en epublibre (https://www.epublibre.org). Explica de un modo sorprendente cómo ha surgido el concepto de deuda en las sociedades humanas y qué relación guarda con el poder y la violencia, así como desmitifica las bases teóricas en que se basa el liberalismo económico.

    Saludos

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    • Y sin embargo la situación en España no es tan grave. Allá hay una cultura de la lectura, las personas leen por el placer de hacerlo. La industria editorial sigue siendo próspera.

      No conozco la ley de educación de España, pero ninguna ley, por espantosa que sea puede con una sólida formación familiar. En cambio en México no hay una tradición familiar de lectura.

      Cuando era un niño pequeño (hace ya muchos años) mis compañeros de juegos y de escuela, me miraban como un bicho raro, tal vez venenoso, cuando les platicaba que en casa existía la costumbre de leer en familia, donde nos turnábamos el libro para hacer lectura en voz alta.

      Fuera de una muy reducida porción de la siempre maltratada “clase media” y desde hace décadas no se lee. Tengo incluso conocidos que tienen hermosas y abultadas bibliotecas, compradas para ser exhibidas y cuyos libros solamente son retirados de los finos libreros que los contienen para ser limpiados.

      España y otros países de América Latina, especialmente en el cono sur aún se defienden, a pesar que todos compartimos la misma enfermedad de los gobiernos demagogos y populistas, a la izquierda, a la derecha, al centro y hasta pa dentro.

      A Fromm lo leí hace ya muchos años, buen momento para volver a hacerlo, A David Graeber lo pondré en mi lista para leerlo en cuanto acabe los libros que traigo entre ceja y ceja.

      Saludos

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  2. Otro libro: “El hombre mediocre” de José Ingenieros.
    No quiero caer en la conspiranoia, pero estoy convencido de que es parte del gran plan, seguir embruteciendo nuestras naciones subdesarrolladas.
    Un ejemplo: aquí en Argentina la educación era de gran calidad, por supuesto podía necesitar actualizarse a los nuevos tiempos, pero no un cambio drástico y para mal como fue en su momento la ley Federal de Educación, que se la impusieron como condición a Carlos Menem para otorgarle créditos del banco mundial.
    Como ya se ha dicho hasta el cansancio, un pueblo ignorante es el más fácil de dominar, sobre todo a través del populismo.
    Saludos.

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  3. Pues en Colombia no sucede nada diferente con respecto a la educación en general y hasta secundaria en particular.
    Igual que en otras naciones, hay dos tipos de educación, pública y privada, esta de más calidad pero inalcansable para la enorme mayoria.
    La mediocridad de los maestros parte de la base de negarsen a ser evaluados con parametros exigentes. Los maestros públicos se conforman con los acuerdos que satisfacen sus apetitos economicos que logran con los gobiernos de turno. Con un buen salario y el apoyo sindical que les garantice una estabilidad laboral es suficiente para la “MAYORIA” de docentes en su condición de conformismo.
    La educacion de los jovenes es responsabilidad de los padres (dicen en las cafeterias), los maestros se limitan a cumplir con un pemsum académico establecido por los ministerios de educación, los cuales cada vez estan más de acuerdo con una formación educativa GLOBAL y neoliberal.
    De todo esto resulta un común denominador para todas las naciones; educación mediocre para los estratos bajos (entiendase de recursos economicos bajos).

    Y un enorme etcetera.

    Les sugiero a Noam Chomsky.

    Larga vida al software y hardware libre.

    saludos

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