Mate, un escritorio con encanto perdurable

Gnome 2 fue sin duda el escritorio (Desktop Manager) más exitoso de todos los que ha producido el software libre, usado profusamente en sistemas operativos posix. Escritorio preferido de la mayoría de las distribuciones llegó en su momento de mayor esplendor a ocupar cerca del 70% de todas las instalaciones de los sistemas operativos libres.

Pero Gnome 2 no daba para más, al menos eso hemos oído durante años de los responsables del proyecto, y había que cambiarlo por algo nuevo; por ello se avocaron a la creación de una nueva versión: Gnome 3 que significó un rompimiento total con el concepto de escritorio tal y como lo entendíamos los usuarios.

Con la llegada de esta nueva versión se dio paso al caos, usuarios, programadores y distribuciones al por mayor le dieron la espalda a Gnome 3 y procedieron a seguir caminos diferentes. Unity, Pantheon, Cinnamon, Consort, Deepin Desktop, y no recuerdo cuantos otros mas han aparecido en la breve vida de Gnome 3.

Muy al principio de esta desbandada un programador argentino conocido como Perberos, empaquetador de Arch Linux, igualmente a disgusto con el rumbo que tomaba Gnome creo su propio fork; pero a diferencia de los otros lo hizo del extinto Gnome 2 y manteniendo su base en las librerías GTK 2.

Nombró apropiadamente a su nuevo proyecto Mate, en alusión a la yerba tan usada en sudamérica para preparar infusiones revitalizantes y publicó un manifiesto que reza: Mate es un entorno de escritorio NO intuitivo y NO atractivo que usa la metáfora tradicional del escritorio.

Cuando apareció muchos se preguntaron (me incluyo) si un escritorio así tendría futuro, especialmente a la luz de las nuevas tecnologías y de las experiencias previas de forks que han tenido poca difusión como Trinity (fork de KDE 3.5). El tiempo nos ha dado la respuesta: Mate es todo un éxito, poco a poco las principales distribuciones han creado versiones basadas en este escritorio: OpenSuse, Fedora, Arch, Antergos, Manjaro, Mint, Mageia, PCLinux, Salix, Debian, Gentoo, Sabayon y recientemente Ubuntu entre otras.

He estado probando Mate a través de 3 distribuciones (PCLinux, LinuxMint y Ubuntu-Mate 14.10 beta 2) y para un viejo gnomero como yo ha sido una grata experiencia. Me encontré con un entorno familiar, estable, rápido y de bajo consumo de recursos, nada que ver con Gnome en su estado actual, mejor en muchos apartados que Xfce aunque no en todos.

Mate por supuesto heredó de Gnome 2 su gran versatilidad para configurarlo y adaptarlo al gusto del usuario; paneles configurables y posicionables, acceso a las viejas aplicaciones solo para Gnome 2, compatibilidad con la extensa variedad de temas GTK2 e incluso con los nuevos GTK3.

El panel de Mate acertadamente recupera los tres apartados de menú tradicionales (en Ubuntu): Aplicaciones, Lugares y Sistema, que habían sido reducidos a 2 en las últimas versiones de Gnome 2, un gran horror si se me permite el comentario.

Algo que al principio causa confusión son los nuevos nombres de las aplicaciones del escritorio: Caja en vez de Nautilus, Engrampa por File Roller, Eye of Mate por Eye of Gnome, Mate Terminal por Gnome Terminal, Atril por Evince, Pluma por Gedit. ¡Raros, pero que bien se ven estos nombres en buen español! Aunque curiosamente el sitio de Mate no tiene una versión en nuestra lengua y solamente se ofrece en Inglés, Alemán, Italiano, Polaco, Francés y Turco. Un detalle que espero que se corrija, especialmente teniendo en cuenta el origen del proyecto, al menos como una cortesía a su creador.

El color oficial de Mate es el verde, algo bastante obvio y lógico, incluso Ubuntu-Mate tiene temas Ambiance y Radiance pero con verde en vez del naranja tradicional. Y como sabes a mí no me gusta el verde, gracias a Dios esto tiene rápida solución, y que placer poder cambiar lo que uno desea del ambiente de trabajo con facilidad y con abundancia de opciones.

Mate no requiere una tarjeta de vídeo 3D para trabajar correctamente, incluso tiene opciones en su compositor para añadir leves toques decorativos como sombreados. Esto lo convierte en una gran opción para usuarios que no tienen hardware con estás características o incluso de aquellos que no desean usarlas por la razón que se guste. Pero si desea se puede complementar con Compiz y supongo que podría hacerse con KWin para obtener un escritorio tan pirotécnico como se desee.

Algo que debe quedar claro es que Mate no es Gnome, aún no cuenta con todo el conjunto de aplicaciones se esperan en un DM moderno y de primer nivel; por ejemplo no cuenta con un reproductor multimedia propio al estilo Totem (hoy Videos), y probablemente nunca las tenga. Mate ni tiene el número de programadores de Gnome, ni mucho menos el respaldo económico de le brindan poderosas empresas como Red Hat. Es por ello que cada distribución llena estos huecos de la forma que mejor le parece. Creo que de lo que he visto PCLinux es la que mejor lo hace, pero claro esto es puramente subjetivo.

Muy de destacar es que en Mate se encuentran trabajado para migrar todo a GTK3, con ello expandirán sus horizontes a una plena compatibilidad con todo lo que se cree en Gnome y con las aplicaciones independientes que lo hagan (¿hay alguna en ese proceso?). Habrá que ver que cara ponen en Gnome cuando este proceso termine, ya que según recuerdo se dijo que esto no era posible.

Mate es hoy en día una excelente opción para cualquiera: desde aquellos que prefieren un escritorio austero pero con opciones, hasta aquellos que gustan de los fuegos artificiales y magníficos efectos en el escritorio, todo ello sin necesidad de invertir mucha plata en equipos ultra modernos y de grandes capacidades. Y para los afortunados que los poseen seguramente obtendrán un rendimiento espectacular.

Si en su tiempo fuiste usuario de Gnome 2 y no has encontrado otro escritorio que te satisfaga plenamente. ¿Qué esperas para probar Mate?

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2 pensamientos en “Mate, un escritorio con encanto perdurable

  1. Pues sí, Mate ha pasado a ser una de mis opciones preferidas para las computadoras que, tecnológicamente hablando, se han quedado un poco atrás. Para los ordenadores con más posibilidades siempre tiro por Cinnamon (KDE me suele dar problemas con el sonido, se escucha demasiado bajo). Cinnamon ha alcanzado un nivel de madurez muy a tener en cuenta, aunque todavía le queda camino.

    En cuanto a los motivos que están por detrás del nacimiento de Mate, me sigue impresionando el radicalismo de algunos sectores del software libre. Su intolerancia a veces dan frutos como el shell de Gnome 3, en definitiva, una cara amable sólo para quienes comparten su concepto de escritorio. A quienes no comulgamos con esos principios se nos despacha sin más con la etiqueta de inadaptados o algo peor.

    Y luego vendrán los que aún se sigan preguntando porqué el escritorio se le sigue resistiendo a Linux.

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