¿Las tabletas son el futuro? ¡No lo creo!

Desde hace tiempo venimos oyendo el cuento que las tabletas son el dispositivo computacional que está llamado a desplazar al PC tradicional. Yo no sé que tan familiar te suene esto, pero a mí me parece que es un fenómeno que se repite cada vez que aparece un nuevo artilugio tecnológico (o una variación) y que además tiene un éxito de ventas.

Sin ir muy lejos leí y escuché casi los mismos argumentos cuando aparecieron las PC’s portátiles, y aún cuando han recibido muchos nombres durante su existencia (laptops, notebooks, netbooks, ultrabooks, etc), yo no he visto que hayan hecho desaparecer a las computadoras de escritorio. Sin duda se venden, y tienen una utilidad. Tienen enormes ventajas y por supuesto grandes desventajas.

Con las tabletas puedo observar un caso similar; tienen un uso, eso es evidente. Sirven para hacer cosas, algunas de ellas son las mismas que se pueden hacer en otros dispositivos computacionales, pero se hacen en forma distinta y sobre todo en circunstancias diferentes.

Por ejemplo, cuando todos los días viajo a la Ciudad de México, es común que a mi alrededor personas estén usando una tableta. Como soy un gato curioso no he podido menos que lanzar inquisidoras miradas para ver que uso se les da. La gran mayoría la usa para leer; de hecho casi todos son estudiantes universitarios que van repasando, ya sea libros o documentos electrónicos, o incluso sus apuntes en formato digital.

Cuando por la tarde regreso para “mi rancho” los vuelvo a ver usando sus tabletas, pero ahora dedicados a actividades lúdicas: juegos y vídeos principalmente. Lo que nunca he visto es que estén dedicados a realizar algún proceso creativo, es decir no los veo escribir, o crear una presentación (solamente por mencionar algo).

Cuando estuve enfermo y tuve que guardar cama por algunos días, se me ocurrió que la tableta sería una buena alternativa para escribir (o al menos tomar notas) ya que llevar la portátil al lecho siempre me ha parecido muy incómodo; es bromosa, se calienta y temo dañarla si me quedo dormido, por lo que siempre debo levantarme para colocarla en un sitio seguro antes de abandonarme en los brazos de Morfeo.

Mi intento ocupó la mañana de un día. El teclado es un prodigio de incomodidad para textos ya no digamos largos, simplemente para párrafos completos. Intenté con ambos métodos disponibles, es decir “picar” letra a letra, y también con un teclado de esos que al deslizar el dedo sobre las letras se van formando las palabras. Y si escribir es difícil. ¡Corregir es un martirio!

De igual forma intenté “dictarle” al cachibache, solamente para confirmar que poco útil es esta función cuando se usa un vocabulario ligeramente diferente al común. No puedo imaginar a un estudiante de licenciatura tomar notas así, sobre todo en el entendido que sus apuntes están llenos de tecnicismos, neologismos, barbarismos, etc. Y tristemente de crasos errores de composición y de sintaxis. Así terminé usándola para navegar por la Internet, vi vídeos, hice un par de vídeo conferencias y hasta llegue a jugar.

Las tabletas son sin duda un artefacto útil y muy interesante, pero como cualquier otro invento, simplemente no sirven para todo, ni nunca lo harán en todas las circunstancias. De mismo modo que no voy a comprarme un mega camión para ir de compras al súper mercado, no tendré un Fórmula Uno para ir a mi trabajo por mas apuro por llegar a tiempo que tenga. Aunque ambos tipos de vehículo sean parientes tecnológicos muy cercanos.

La industria del PC puede estar tranquila, seguirán vendiendo sus productos, tanto los de escritorio como los portátiles; aunque tengan que compartir el mercado y el corazón de los usuarios con las tabletas.

Lo que parece que se ha convertido en una obsesión es la llamada convergencia. Dicho de forma simple es la idea de que todos los dispositivos computacionales de una determinada familia ofrezcan al usuario una experiencia al menos similar. Esto puede ser abordado desde dos puntos de vista: La misma experiencia visual o la misma experiencia funcional; esto se traduce en términos tecnológicos en una interfaz común para todos los dispositivos y en un sistema operativo común respectivamente.

En cuanto a la interfaz común es lo mas simple, ahí tenemos las iPad y los iPhone de Apple o los W$ 8.x (PC, Tabletas y Teléfonos), los dispositivos Android y seguramente veremos algunos otros incluyendo a Ubuntu. En esto por razones de forma y tamaño nunca podrá llegarse a una “igualdad” completa; resulta que nuestros dedos seguirán teniendo un largo y un grosor humano, ya no digamos los límites de nuestra capacidad visual.

Así en tanto que en un monitor de 21” puedo tener varias ventanas abiertas, actuar con ellas y observarlas en forma casi simultanea. En un teléfono de digamos 4” apenas puedo ver una de ellas. Intentar poner varias en la misma pantalla es simplemente ridículo, interactuar con ellas imposible. Por más similitudes que se puedan implementar las diferencias están llamadas a permanecer y en muchos casos a ahondarse más.

Mas creíble para el profano es el asunto del sistema operativo común, pero si se observa con cuidado es menos probable. Los sistemas operativos son piezas de software que están íntimamente ligadas al hardware, y específicamente al microprocesador. Actualmente tenemos funcionando dos grandes familias de microprocesadores:

Los de tipo X86 que se usan en las computadoras de escritorio y las portátiles. Este tipo de máquinas tienen un tipo de diseño llamado CISC (conjunto complejo de instrucciones), que en resumidas cuentas significa que hay muchos transistores dedicados a implementar en una sola instrucción operaciones complejas. Por ello el lenguaje ensamblador de estos procesadores es rico en instrucciones, y para lograr esto los microprocesadores necesariamente han crecido y crecido en el número de transistores que los componen.

Por el otro lado tenemos los microprocesadores del tipo ARM que usan una filosofía de diseño llamada RISC (conjunto reducido de instrucciones) que significa que estos aparatos no ofrecen un juego de instrucciones tan amplio y poderoso. Así para que un procesador RISC haga la misma operación compleja que se ofrece en uno CISC, debe hacerse enviando una serie mas o menos extensa de instrucciones mas simples cada una.

A simple vista podría parecer una desventaja (y de hecho lo sería si fueran humanos los que realizaran esta codificación en binario), pero en la realidad no lo es debido a que por su naturaleza mas sencilla (no simple) los procesadores RISC no requieren construirse con las ingentes cantidades de transistores de los CISC.

Dejando a un lado la explicación electrónica del asunto. Los sistemas operativos NO PUEDEN SER IGUALES (a nivel binario) en máquinas con procesadores CISC y RISC (y en general con diseños no compatibles entre sí).

¿Cómo es pues que se está solventado esta incompatibilidad fundamental? Usando una capa agnóstica, por ello Android usa Java, que es un lenguaje interpretado y ejecutado por una máquina virtual (esa sí creada para cada procesador en particular). Lo mismo está intentado MS con NET, que en resumidas cuentas es el mismo paradigma.

Otros sistemas operativos están usando Javascript, e incluso Ubuntu propone mezclar la anterior con Python. ¿Se entiende ahora el porque tanto Qt como GTK tengan tanto que ver con JavaScript y el porque una gran cantidad de las aplicaciones propias de Ubuntu estén migrando a Python?

Esto en teoría debería ser la solución, especialmente para los programadores, que podrían crear aplicaciones que funcionarán en forma “transparente” en cualquier dispositivo que se instalaran. Por desgracia, las diferencias a nivel binario entre los diferentes tipos de microprocesadores continúan existiendo por lo que en la realidad estás aplicaciones no son tan agnósticas como sería deseable.

Durante la pasada década se ha avanzado mucho en este tema, pero aún se está lejos de lograr la independencia completa del hardware. Nada mas hay que recordar que C y Unix fueron creados con este propósito en mente.

Así no es creíble que en un futuro cercano podamos poseer tabletas que puedan ejecutar (por ejemplo) un programa de CAD, que sin ninguna diferencia nos permitan continuar con el trabajo en una PC. Y si se llega a este punto aún no necesariamente será en realidad el mismo programa (a nivel código).

Pero continuaremos avanzando en este camino, de cualquier modo no creo que un arquitecto se sienta cómodo usando los dedos para dibujar sus planos, especialmente si está en el medio de la obra. Usos y circunstancias al final.

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5 pensamientos en “¿Las tabletas son el futuro? ¡No lo creo!

  1. Buen artículo, gato. A mí lo que me asombra es cómo un equipo de personas se reúne un día y por su cuenta y riesgo deciden entre ellos que “el escritorio ha muerto”. Y, venga, viva la convergencia. Yo, sin entender mucho de esto, creo que la convergencia habría que lograrla con una interfaz flexible que pueda adaptarse a las peculiaridades de cada dispositivo, no con un ladrillo que hay que meter a martillazos y, además, aceptarlo como “lo moderno”. Porque encima tienes que escuchar por parte de algunos aquello de que quienes pensamos así somos unos retrógrados.

    Saludos

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    • Gusto en leerte Iván.

      Bueno, porque la convergencia (como ahora se ha dado por llamarle) es casi el Santo Grial de los fabricantes, tanto de Sistemas Operativos, como de equipos computacionales.

      Las ventajas (desde su punto de vista) son enormes, por ejemplo imagina un programador de medio calado que crea un programa simple, pero muy exitoso. En el caso de que la convergencia fuera completa, nunca se tendría que preocupar en asuntos de gran calado como el hardware asociado, el factor de forma y por encima de todo el sistema operativo y el procesador que tiene el dispositivo.

      Toma como ejemplo a FirefoxOS que no termina de despegar por falta de “aplicaciones”. Ubuntu tiene ese problema (para teléfonos y tabletas) y ni hablar de W$ RT

      Saludos

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  2. Excelente artículo. Entiendo que sí pueden llegar a ser útiles las tablets, pero me parece que mucha gente las utiliza por “lo moderno” y al final las terminan utilizando en lo básico. Todavía me parece que está verde el asunto, como ejemplo les falta reconocimiento total del vocabulario, más duración de la batería. Y estoy de acuerdo ni cerca de desplazar al escritorio ya que se utilizan para cosas diferentes (parecidas pero diferentes), el escritorio por ahora da más calidad y facilidad para realizar ciertas tareas. Y las tablets propiamente dichas para mi son las que van a desaparecer siendo sustituidas por celulares inteligentes.

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