Lo siento mucho Richard

Hace poco se ha cumplido un año desde que conocimos la injustificada intromisión de las agencias de seguridad en la privacidad de todos los ciudadanos del mundo gracias a las revelaciones de Edward Snowden. Algunos articulistas incluso con libertina exageración lo han llamado el año uno de la “Era Snowden”.

Como casi cualquiera asistí asombrado e indignado al cúmulo de revelaciones que se han ido desgranando a lo largo del año anterior. Leí estupefacto como todos mis inocentes correos electrónicos han sido “revisados”, además de por la ávida e insaciable Google, también por la NSA y casi con seguridad por los servicios de inteligencia de mi propio País. Es mi ferviente deseo que las comunicaciones de este humilde profesor para con su escuela y para con sus estudiantes le resulten indigestas y fatales a esos sofisticados sistemas de revisión.

También ha quedado claro que toda comunicación que realizamos usando la telefonía han sido “oídas” por estas “personas”. Al fin he comprendido que Orwel se quedó corto cuando nos previno sobre el “Gran Hermano” en su célebre novela: 1984. Solamente me queda preguntarme que día vendrán por mí para ponerme una hambrienta rata al borde de mi rostro para ser devorado vivo. Ya que en innumerables ocasiones y como cualquier ciudadano que se precie de serlo, he afirmado que tal o cual funcionario público debería ser colgado de los pulgares y luego habría que sumergirlo lentamente en aceite hirviente.

Lo que no he visto (y por supuesto no he leído todo) ha sido alguna mención al hombre que lleva años y años previniéndonos de esta situación. Me refiero por supuesto al padre del software libre: Richard M. Stallman, quien desde hace mucho ha repetido una y otra vez que no usa los teléfonos móviles porque lo espían, no usa los servicios de los buscadores por la misma razón, solamente usa hardware que sea completamente libre y que por ende está libre de puertas traseras por donde se cuele información. Y claro aunque resulte obvio, solamente usa software libre. Todo esto solamente para garantizar en un mínimo Su Libertad.

¿Cuantas veces leímos o incluso comentamos acerca de las “excentricidades” del barbudo hacker. Algunas veces a modo de disculpa con un “Así de raros” son los hombres de mente privilegiada. Otras en cambio hemos sido testigos de virulentos ataques por lo que algunos han calificado de excesos.

Lo que parece que a muy pocos se les ocurrió es que RMS tuviera razón. Y aunque me duela el orgullo decirlo, nos falló la simple y elemental lógica. Después de tantos años de activismo solamente tendemos a pensar en él como: “El padre del software libre” o como un filósofo de la tecnología o como un activista político, o tal vez como el promotor de grandes conceptos e ideas. Pero parece que a todos se nos ha olvidado que él es ante todo un hombre de ciencia; hay que recordar que comenzó su activismo mientras era investigador del MIT.

Como cualquier científico, RMS por fuerza debe tener metido hasta el tuétano el rigor necesario para poder postular una afirmación tan seria como el decir que hay puertas traseras en la tecnología comercial de nuestra cotidianeidad.

Una persona que ha demostrado tanta coherencia entre sus dichos y sus hechos a lo largo de tantos años y con su probada capacidad científica debió al menos ser escuchado con más atención.

Sin embargo, lo que decía afectaba nuestra comodidad y además parecía increíble y absurdo. ¿Para que demonios quiere la CIA o el FBI o sabrá que otras agencias de inteligencia, los datos de todos aquellos que usen la tecnologías informáticas y de comunicaciones actuales? ¡Eso es de ciencia ficción, nos repetíamos una y otra vez! ¡De hecho yo aún me lo pregunto!

Los rumores ahí estaban; escuché de esto por primera vez hace mas de 20 años cuando un colega que fue al entonces importantísimo COMDEX FALL de las vegas en 1992, me contó que ese era uno de los comentarios entre la concurrencia. Volví a escuchar lo mismo de un amigo norteamericano que visitaba México en 1995 y entonces ya la agencia responsable tenía nombre: el FBI y me recomendó encarecidamente (medio en broma, medio en serio) que escribiera con cuidado cualquier correo electrónico que enviara a los EEUU, para no quedar “fichado”. Y al igual que la inmensa mayoría de los que tuvimos noticias al respecto, con una sonrisa de incredulidad tiré en saco roto las advertencias.

Pero RMS ha dedicado toda una vida fundamentalmente a dos asuntos: las tecnologías de la información y la defensa de la libertad. Y por supuesto RMS no trabaja para ninguna agencia (a diferencia de Edward Snowden), de modo que no hizo ningún señalamiento concreto, así para todos, los que no dudábamos al 100 de sus dichos, nos pareció oportuno solamente señalar a los gigantes comerciales del mundo de la tecnología; Microsoft, Apple y Google por nombrar a los principales. Y en eso no nos faltaba razón, solamente hay que ver todo lo que hemos ido sabiendo de sus prácticas comerciales.

Pero el asunto del espionaje en la telefonía simplemente sonaba (y suena) demencial. Por supuesto que no dudo que a la mayoría de los personajes de la vida pública de cualquier nación, les deben escuchar hasta la respiración nocturna, empezando por supuesto por los servicios de inteligencia de sus respectivas naciones. Detestable práctica, tan antigua como la noción de Estado.

RMS nunca (que yo sepa) señaló a alguien en particular. Claro debido al rigor científico de su carácter y a su ética. ¡Para poder decir quién lo espiaba necesitaba forzosamente espiar al espía! En esto último se diferencia notablemente de Snowden, que se vio en la disyuntiva de faltar a la ética y a la ley (no nos engañemos, es un criminal bajo las leyes de cualquier nación), o atender a los reclamos de su conciencia y a su particular sentido de la moral.

Sé que hoy sirve de muy poco decirlo, pero si hubiésemos hecho caso a tiempo de las advertencias de Stallman, hoy no tendríamos un problema de tal magnitud entre los particulares y los aparatos estatales. De todos modos, lo menos que podemos hacer es decir con humildad: ¡Lo siento mucho Richard tenías razón!

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2 pensamientos en “Lo siento mucho Richard

  1. Me hago eco de la verdad. Todabía me acuerdo de mis épocas de universitario cuando me advertian cuidado con participar en mitines de huelgas pues si te fotografian quedaras fichado por el gran hermano “sic” de por vida. Ha pasado mucha agua bajo el puente desde entonces y ahora esto.. Personalmente sugiero cambiar de buscador y usar los que NO guardan tu informacion como Ixquick o DuckDuckGo.
    Traduccion la paranoia me está comiendo y este gato viejo mira con recelo las huellas que deja en el mundo virtual y el real..

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    • DuckDuckGo lo conozco y lo uso con regularidad, aunque aún no llega a dar tan buenos resultados como el buscador de la gran G.

      Ixquick no lo conocía, lo probaré. Gracias por el tip.

      Saludos

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