El Linux más verde

Dos noticias de acapararon mi atención hace unos días, la primera fue el cierre del repositorio PPA de Cinnamon y la segunda fue la presentación de la nueva versión de Linux Mint Quiana 17 LTS.

Cinnamon es el escritorio de la familia de Gnome que más ha llamado mi atención en los últimos tiempos. Ofrece todas las bondades de Gnome Shell evitando varias de sus desventajas y además es completamente personalizable; bueno quizá no tanto como KDE pero muy bueno para satisfacer las necesidades de la mayoría de los usuarios.

Estuve usando Cinnamon casi un año como mi escritorio principal hasta que recientemente cambié a KDE. Sin embargo mi instalación provenía del PPA antes citado sobre Ubuntu 12.04, y eso inevitablemente causó problemas. Tanto que tras la última actualización de Cinnamon y al ver los muchos conflictos que se presentaron, preferí quitarlo por completo. Al parecer no se han podido solucionar las incompatibilidades y esta ha sido la causa por la que el PPA dejará de actualizarse; es decir que no habrá Cinnamon para Ubuntu Trusty, al menos por el momento.

Cinnamon fue desarrollado por el equipo de Linux Mint como respuesta a su inconformidad por los dos escritorios en conflicto (por aquel entonces) de Ubuntu: Unity y Gnome Shell. Decidieron que ninguno de los dos satisfacía las necesidades de sus usuarios y por ello decidieron seguir su propio camino independiente.

Esto en mi humilde opinión fue lo mejor que le pudo haber pasado a Linux Mint, dejó de ser simplemente un “Ubuntu con codecs” para cobrar una vida propia. Hasta ese entonces muchos usuarios no encontraban mayores razones para usar la distribución verde mentolada. Incluso muchos ubunteros de viejo cuño la miraban por encima del hombro. Yo confieso que nunca ha sido de mi agrado. ¡Es verde! Y como muchas veces ya he dicho: ¡A mí no me gusta el verde!

Eso si debo confesar que Linux Mint me ha sacado de apuros en más de una ocasión, especialmente cuando alguien sin conocimientos de informática me ha pedido una instalación rápida de una distribución, especialmente en casos donde el tiempo apremia y la PC tiene pocos recursos y/o es vieja. Si bien en estos casos he instalado MATE como escritorio.

Así que ahora inevitablemente si se desea usar Cinnamon en Ubuntu la única alternativa posible es Linux Mint. Así pues procedí a descargar la imagen ISO y a instalarla mi PC de pruebas.

Linux Mint siempre se ha jactado de ser una de las distribuciones mas fáciles de instalar; en mi caso resultó ser una de las mas difíciles. De hecho solamente porque se trataba de una derivada de Ubuntu (que conozco muy bien) pude conseguirlo. En primer lugar la imagen ISO solamente funciona en modo Live, y de ahí parten todos los problemas. Cinnamon al ser pariente cercano de Gnome Shell requiere forzosamente de una tarjeta de vídeo 3D trabajando, y ahí está el primer problema. Los controladores Nouveau como los implementa Linux Mint simplemente no trabajaron. Nada, cero.

Por fortuna Cinnamon también cuenta con una versión que trabaja por renderizado de software, y usando esta, a empellones y confiando en que el microprocesador no se quemara ya que operó al 100% todo el tiempo, realicé la primera parte del proceso.

Al reiniciar la PC ya no quiso trabajar absolutamente nada. Además encontré un error que con seguridad desconcertaría a cualquier usuario medio: al momento de solicitar el nombre de usuario y la contraseña siempre regresa a la misma pantalla y muestra un mensaje poco claro, más bien obscuro para el profano. Esto se debe a que por una razón incomprensible la sesión de inicio que está marcada es la de KDE, y claro, no hay ningún KDE instalado. La única pista es una diminuta “k” encima a la derecha del nombre del usuario y todo esto se debe averiguar antes de que se congele.

De cualquier forma ni siquiera el modo renderizado quiso trabajar. Siendo una derivada de Ubuntu inicié en el modo de recuperación, levanté la red, corrí las actualizaciones, otro inicio al PC y ahora sí instalé los controladores privativos nVidia. Un nuevo inicio y al fin todo trabajando correctamente. ¿Simple y sencillo verdad? A modo de comparación todos los sabores de Trusty se han instalado en esa PC sin protestar ni una sola vez.

Ahora que todo trabaja, a probar; de entrada una pantalla de bienvenida, sobrecargada de opciones: 13 para ser exactos. Lo único que revisé fue la guía del usuario, en inglés claro está, porque de holandés no sé nada. Eso sí afortunadamente la pantalla de bienvenida puede ser desactivada para inicio automático con un simple clic.

El rendimiento inicial de Cinnamon con nVidia es razonable, casi 400 MB de RAM, que pueden incrementarse con abrir y cerrar algunos programas hasta los 550 MB, de los cuales ya no habrá retorno, su velocidad y experiencia de uso son bastante buenos. No es Xfce, pero lo hace bien.

Mint, como todas las distribuciones grandes (que no grandes distribuciones) se instala bastante pesada de aplicaciones; intenta cubrir todas las necesidades presentes y futuras del usuario. Asunto de gustos, aunque con el uso de los meta paquetes, a mí me sigue dando “temor” quitar lo que no ocupo, como el cliente de correo electrónico.

Lo verde había que quitarlo a la brevedad, comenzando por el horroroso fondo de pantalla, el tema de Cinnamon, el de GTK y los iconos. Linux Mint cuenta con una buena variedad de estos instalados, sin embargo ahora que uso KDE todos los días, extrañe lo extremadamente fácil que es instalar paquetes de iconos, temas, y otros, e incluso personalizarlos a gusto. Así pues hube de descargar de otra parte un paquete de iconos “no – verde”, “pasarlo a mano” (sí, hay que ser root y saber donde). Todo lo demás fue muy simple y variado con el uso del programa de configuración. ¿Sería mucho pedir que Cinnamon incluyera formas tan sencillas de instalar como KDE?

Cambiar el comportamiento de las ventanas, poner widgets, applets, extensiones y otras curiosidades resulta fácil, al igual que cambiar el comportamiento y composición del (o los) panel(es) Lo que no he podido aún cambiar es el color verde del prompt de la terminal, tendré que buscar que archivo de configuración es el que se debe modificar, porque nunca había tenido que cambiar eso en ninguna distribución.

Algo que hay que agradecer es la inclusión de una nueva herramienta para configurar los idiomas, que para los mexicanos es esencial, ya que gracias a la terquedad e insensibilidad de Gnome, se logra que los locales para México, tal como los han definido sean poco menos que inútiles acá. Deben cambiarse a Español de los Estados Unidos, de otra forma se tendrán incompatibilidades básicas con la numeración y con los formatos de papel.

En el apartado del “Gestor de software” (la tienda de aplicaciones) de Linux Mint, me sigue pareciendo nefasto y desde mi desagradable experiencia con SolydK, me produce desconfianza su uso, aunque me queda claro que no son lo mismo los repositorios de Ubuntu, que los de Debian Testing. Me queda pendiente investigar con mayor profundidad como trabaja este Gestor de Software.

De cualquier modo se instala en forma automática el viejo y siempre confiable Synaptic, y siempre está a la mano el veloz APT e incluso Aptitude. Además y a pesar de todas las recomendaciones del manual para no instalar programas que no se encuentren en los repositorios, también incluye GDebi para los paquetes externos.

Como derivada de Ubuntu, Quiana está integrada por una curiosa combinación de aplicaciones Gnome de varias y variadas versiones e incluso lo lleva mas allá al instalar un Gedit versión 2.30.4.

Quiana es mucho más que un Ubuntu con codecs y con otro escritorio, tiene ahora personalidad propia, puede gustar o no pero de seguro no te dejará indiferente.

¿Usaría Quiana en el colegio? ¡Es algo que debo evaluar! Hasta antes de estas pruebas casi tenía decido usar Kubuntu para el próximo ciclo de dos años. Ahora deberé probar ambos sistemas allá, especialmente en los equipos más antiguos donde el rendimiento y la velocidad son factores críticos. Ya te platicaré que pasa al final.

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2 pensamientos en “El Linux más verde

  1. Estoy usando linux mint 13 lts sin problemas en una pc de pocos recursos y se comporta bien, al salir el quiana lts decidi testearlo pensando que es el momento de migrar a lo nuevo, problemas en la instalación fue lo primero que encontré no arranca correctamente con PLOP una ves superado el problema lo instale y quedo mal no actualizaba correcta mente faltaban o no encontraba repositorios, no reconocía la tarjeta NVIDIA fue una instalacion de 32bits como era prueba lo quite e instale 64bits los mismos problemas en los dos casos, fue instalación limpia 3 particiones swap, / y home, la PC es sony vaio procesador celeron d 3.2 y 4mb ram, pero al instalarlo en una core 2 duo 2.2 con 2mb ram se instalo sin problemas reconoció la nvidia y esta trabajando bien, el detalle que mencionas al momento de iniciar secion arranca como si fuera KDE mezclado con cinnamon lo soluciono cerrando sesión e iniciando nuevamente, bueno después de esta pruebas no me decido a cambiar aun, me quedare con mint 13 lts unos días mas.

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