EASY Cambios pequeños, grandes transformaciones.

Cuando hace varios años Ubuntu presentó sus distribuciones LTS (Long-Term Support) causó un revuelo enorme. La sola idea de mantener un sistema operativo GNU / Linux para el escritorio estable durante un periodo de tiempo largo, originalmente de 3 y ahora de 5 años, era a todas luces revolucionario.

Teóricamente esto permitiría que tanto la empresas como los particulares se sintieran más cómodos y seguros para adoptar Ubuntu como su sistema operativo de uso diario. ¿Funcionó? Creo que sí, pero solo en forma limitada. Por aquellos días el debate en la comunidad linuxera era si el número de instalaciones llegaba o no al 1% del total de PC’s del planeta tierra. Hoy en cambio la discusión se centra en el 2%. En términos del número de computadoras hablamos de una gran cantidad, pero porcentualmente el incremento es marginal.

El concepto en forma paulatina se ha ido colando a otras partes del mundo Linux. Hoy tenemos algunas otras distribuciones (además de las derivadas de Ubuntu) que ofrecen esta prestación; recuerdo en este momento a SolydXK y a Rosa. KDE y el propio kernel Linux también cuentan con versiones de soporte largo, pero su efecto ha sido mínimo ya que la mayoría de las distribuciones no se han quedado usando las versiones LTS ni del kernel ni de KDE, especialmente las más grandes y conocidas incluyendo a Ubuntu y a sus derivadas.

Existe por supuesto el conocido fenómeno de “la resistencia al cambio”. Es decir se supone que la gran mayoría de las personas no se siente contenta con los cambios y en consecuencia se aferra a sus hábitos, cosas y lugares como un infante a su madre. Para muestra un botón: el W$ XP que se rehúsa a morir a pesar de su veteranía y obsolescencia.

Pues bien, yo sostengo que esto está mal enfocado. La resistencia al cambio es proporcional a la magnitud del mismo y no al cambio per se.

Veámoslo en otros ámbitos, digamos por ejemplo en la vestimenta. La inmensa mayoría de los humanos disfruta estrenar ropa nueva, ir con la moda por decirlo en forma simple. Sin embargo si el día de mañana la moda en occidente, dictara que los varones debemos usar faldas y medias de seda y las varonas deben usar el cabello muy corto y trajes de 3 piezas quasi cuadrados que oculten sus femeninas formas. Puedo augurar sin temor a equivocarme que esto no iba a suceder. Y que conste que estos casos ya han ocurrido en la historia de las vestimentas occidentales, aunque claro no necesariamente al mismo tiempo.

Podemos, aún a regañadientas aceptar que la autoridad cambie el sentido de la circulación de alguna calle, o que la transforme en una vía peatonal. Pero si de un día para otro pretendiera alterar el sentido del flujo de digamos el 10% de las avenidas, seguro se encontraría a las puertas de una insurrección popular.

Ahora que se ve más claro regresemos al XP. A la inmensa mayoría de los usuarios les gusta cambiar su XP. Cambian el tema, ponen y quitan programas, los actualizan cuando así lo creen necesario. Ponen y quitan widgets, cambian el fondo e incluso abusan de él en las formas mas increíbles posibles. ¡Lo que no aceptan es cambiar el propio XP!

Leía hace poco alguno datos interesantes: Casi el 40% de los usuarios actuales del XP van a permanecer con él a pesar del fin del soporte del próximo el 8 de abril (yo creo que el porcentaje será mayor). MS afirma haber vendido 200 millones de licencias de W$ 8 y sin embargo el número de usuarios de esta versión apenas crece en porcentaje, de lo que puedo deducir aún con mis pocas luces, que muchos usuarios tan pronto como prueban el 8 se deshacen de él (aún cuando no lo hagan personalmente y mucho menos lo hagan legalmente) y honestamente no creo que W$ 8 sea “tan malo”. Simplemente representa un cambio muy brusco.

Ya vimos lo que pasó primero con el paso de KDE 3 a KDE 4 y la increíble aparición de formas y nuevos escritorios que se han dado con el cambio de Gnome 2 a Gnome 3, que en resumidas cuentas son una forma de rechazo al abrupto cambio que representó el paso de versión.

Algunos ya se han dado cuenta, por ejemplo lo que he visto del próximo KDE 5 no es una ruptura con KDE 4, es mas bien es una sofisticación, aún cuando por dentro sí sea de otro mundo (y eso que el cambio entre KDE 3 y KDE 4 no fue tan brutal comparado con el que dio Gnome). Igualmente Unity 8 no será tan diferente a los anteriores Unity, aunque en sus entrañas sea una clase distinta de animal.

Ahora que si vemos a la manzanita obsevamos que no tiene esos problemas, sus usuarios cambian de versión casi tan pronto como están disponibles las nuevas. ¿Por qué? ¡Porque el cambio no es abrupto! Claro que cada nueva versión tiene novedades, pero nada que represente un colapso a los hábitos y costumbres de las personas. De hecho muchos de esos cambios se dan en las interioridades y las intimidades del sistema operativo. Pero atención, si vemos una Mac de hace años trabajando en su forma original y la comparamos con una que tenga lo último de lo último entonces si podremos apreciar cambios notables. Nuevamente se observa la importancia de la gradualidad.

Las distribuciones EASY ofrecerían (en teoría) la posibilidad de ir enfrentando al usuario con el cambio en forma gradual, de tal suerte que pueda tener el tiempo necesario para poder adaptarse e incluso para tomarle el gusto a las novedades. Aunque entiendo que por la propia naturaleza del software libre, algunos de ellos seguirán siendo duros, a pesar de las muchas bondades que supondrán.

Contrario a la mayoría sostengo que a los usuarios les gusta el cambio, sé que entienden que “lo único que no cambia, es que todo cambia”. Lo que no les gusta es que les cambien todo bruscamente.

En el sector laboral, las empresas no quieren cambios, porque además del descontento que se produce en los empleados, cambios así representan mucho dinero perdido. Y digo perdido porque en muchos casos la inversión necesaria, en tiempo de instalación, en dinero por pago de licencias, en bajas de productividad y por encima de todo en capacitación. ¡No se compensan con las ventajas que puede o pudiera representar la nueva versión!

El modelo EASY introduce una forma tal que cada cambio es necesariamente pequeño, fácilmente asimilable por todos. Pongamos por ejemplo al LibreOffice, desde que se presentó hace relativamente poco tiempo ha introducido tanto mejoras notables de desempeño, como de compatibilidad con los formatos propietarios, e incluso ha presentado algunos cambios cosméticos de cierta importancia. Pero yo que siempre me mantengo en la última versión, apenas lo he notado y en cambio he agradecido cada pequeña mejora. Por otro lado cuando volví a instalar distribuciones KDE, que no usaba desde KDE 3 hube de volver a aprenderlo todo.

Para las empresas, la inversión en capacitación sería mínima, ya que en muchos casos serían los propios empleados quienes encontrarían por si solos el camino, y aún en los casos en que fuese necesario que se diera un proceso de actualización a la capacitación, sería breve y poco costoso. De cualquier forma este tipo de proceso se da en forma natural debido a la evolución propia de los negocios.

Los procesos de instalación se reducirían al mínimo y en los casos en que se haga necesario un cambio de equipo, muchas veces corresponderá también con el necesario reemplazo por asuntos fiscales.

Si a todo lo anterior le sumamos que el propio sistema operativo y la inmensa mayoría de los programas además de libres son gratuitos. Encontraremos que ahora sí hay verdaderas ventajas para la empresa.

Visto así las distribuciones EASY también podrían transformarse en empresas sanas financieramente hablando, ya que además de su producto podrían ofrecer tanto desarrollo personalizado, como soporte técnico y capacitación. Por lógica esto también se aplicaría al resto de la comunidad linuxera, que podría emplearse tanto en las distribuciones como en las empresas usuarias. Sobra decir que cualquiera con el arrojo y la capacidad suficiente podría montar sus propias empresas.

Incluso el software propietario tendría su espacio, ya vemos como Adobe con su migración a la Web se ha independizado del sistema operativo e incluso comienza a colaborar con proyectos de software libre, aún cuando sea en forma bastante tímida.

En GNU / Linux casi tenemos el producto que demanda el mercado. Hagamos pequeños cambios EASY para lograr grandes transformaciones.

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