Las redes sociales en el aula

Las redes sociales son El Fenómeno de estos tiempos, parece que todo gira a su alrededor, noticias, comunicación familiar, amistades, romances, revoluciones y casi cualquier cosa que se le pueda ocurrir a uno. Facebook, Twitter, Google +, Pinterest, Instagram, Identi.ca, Linkedin y una larga, muy larga lista de servicios sociales digitales han inundado nuestro espacio, tiempo y vocabulario.

Al principio del ciclo escolar me preguntaron que red social sería la mas adecuada para incluirla como parte de nuestro quehacer educativo. Decidí no contestar en ese momento y documentarme mejor antes de decir cualquier tontería para salir del paso.

Yo, por supuesto no estoy inscrito a ninguna de ellas, esa es la razón por la que en éste blog no encuentras coquetos botones que te inviten a seguirme en esa o aquella red social. ¿La razón? Simple: no me interesan, mi vida privada es precisamente eso. ¡Privada! ¿Soy anticuado? ¡Seguro que sí! Y soy lo humanamente feliz que se puede ser.

Tampoco las considero “engendros del demonio” y si llegara el caso que por razones profesionales me resultara adecuado mantener una cuenta en uno o varios de esos servicios, lo haría sin dudarlo.

Aclarado lo anterior y después de hacer una investigación razonable por la red y claro que sí, investigar que usan, porque lo usan y como lo usan mis alumnos, he llegado a estar absolutamente convencido que la mejor red social, aquella en la que podemos apoyarnos como educadores es: Ninguna. Mejor aún, quede totalmente cierto que deben ser proscritas de las aulas.

Es curioso que por razones técnicas ya tenía prohibido su uso en el laboratorio de cómputo, especialmente las redes de vídeos Youtube y Vimeo; simplemente no hay ancho de banda que alcance cuando todos mis chicos se conectan para ver vídeos.

Razones principales para excluirse de las redes sociales.

 

Son intrusivas.

 
Las redes sociales son una puerta abierta al exterior ¡En el pupitre de nuestros estudiantes! Leí algunos documentos “interesantes” acerca de las posibilidades de Twitter en el trabajo en clase, incluso vi un documental por Youtube donde una profesora de una universidad en los Estados Unidos apoya su clase con un gran monitor (probablemente un pizarrón electrónico) y sus estudiantes en vez de comentar los resultados de su trabajo de viva voz, lo hacen twitteando y sus twitts aparecen de inmediato ese excelso monitor. ¡Toda una maravilla! Estudiantes dedicados 100% a su trabajo, y en la gran pantalla solamente se ven twitts relacionados con la clase. La susodicha profesora e investigadora social habla en el mismo documental acerca de como muchos de sus estudiantes “tímidos” de esos que no gustan de participar en clase, ahora sí lo hacen ya que se “sienten cómodos en Twitter”.

¡Ah, que bonito es lo bonito! Decía un conocido cómico. Ahora, ¿cómo funcionaría esto en el aula real? En primer lugar, la inmensa mayoría de nosotros no contamos con un pizarrón electrónico conectado a la Internet, por lo tanto tendríamos que estar sujetos a nuestro propio monitor, casi pegados a nuestro asiento, y tú tanto como yo sabemos que esto no es conveniente, el docente debe (como lo hace la protagonista del documental) circular con libertad por entre los estudiantes.

Puedo imaginarme algunas escenas chuscas, incluso bastante vulgares, cuando por ejemplo algún seguidor externo a la clase, un contacto de alguno de los alumnos, decida intervenir para hacer notar, por ejemplo que “Lolita tiene piernas de bolita.” Todo ese “maravilloso” trabajo colaborativo se iría por el desagüe y tendríamos que tomar muchos preciosos minutos para hacer que la clase recuperará su ritmo de trabajo.

O podría ser mucho peor: amenazas o que alguno de los chicos reciba una trágica noticia (cierta o falsa) justo en medio de la clase, tomando por sorpresa total, tanto al docente como a las propias autoridades de la escuela. Y lo peor, el único responsable de estos desaguisados será el bien intencionado” profesor.

Son peligrosas.

 
Dentro de los muchos desaciertos que ha tenido la SEP (Secretaría de Educación Pública) en los últimos años, debo reconocer que este ciclo escolar ha tenido un gran acierto al implementar severas medidas en contra del llamado ciber bullying, es decir el acoso escolar por medios electrónicos. Ya era difícil para las escuelas lidiar con el famoso “nos vemos a la salida”. Ahora resulta que un mocoso impertinente podría reunir un “grupito externo de golpeadores para hacerse justicia” al final del turno escolar, además podría documentar en vídeo su fechoría y exhibirlo en las redes sociales ¡desde los propios equipos de la escuela! ¡Simplemente inaceptable!

Ni que decir de los chicos que aceptan contactos sin siquiera saber de quien se trata, la red está plagada de pervertidos y de maleantes. Y resulta que el docente, pletórico de buenas intenciones les abre la puerta de su aula a estos agentes externos de baja ralea.

Son fuente continua de distractores.

 
Todos los que nos dedicamos a la enseñanza sabemos que uno de los mas grandes retos que tenemos es el de mantener la atención de nuestros alumnos a lo largo de la hora-clase, ¿pero cómo lograrlo si a cada instante los estudiantes están recibiendo “comunicaciones” del exterior? No puedo imaginarme como podríamos competir con este tipo de distracciones externas. Y para colmo de los colmos, muchos de estos distractores provienen de los propios padres de familia.

Finalmente existe el hecho incuestionable que a los chicos les gustan las redes sociales, así que continué mi investigación y di con Edmodo, una red social diseñada especialmente para estos menesteres (a la que espero poder dedicar un comentario en el futuro), abrí una cuenta e inicié una prueba piloto con uno de mis grupos. Mas allá de los beneficios que le he podido sacar (o no) a mis chicos no les ha entusiasmado, precisamente porque no es una red abierta y no logran “sentirse cómodos”. El comentario de uno de ellos es mas que clarificador.

Ahora mas que nunca estoy convencido de la sabiduría de generaciones y generaciones de educadores que siempre han procurado que la escuela sea un santuario para los alumnos, aislándolos del ruido y de los peligros que indudablemente existen fuera de los recintos educativos.

Tal vez, sólo tal vez, las redes sociales tengan un lugar en un salón universitario, donde la actitud de los jóvenes se supone distinta, y donde todos somos al menos legalmente adultos. Como mis salones están poblados por niños grandotes que aún son menores de edad, continuaré absteniéndome de su uso.

Al final lo mas importante es como tú decidas llevar tu clase. ¿Usas o usarías las redes sociales en clase?

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6 pensamientos en “Las redes sociales en el aula

  1. Sr. Profesor:
    He leido con mucha atencion su comentario sobre las redes Sociales, y lo felicito ha sido una lectura muy valiosa y comparto con ud. todo lo que ud. ha dicho, gracias por estea valiosa informacion

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  2. Gracias por estas sensatas reflexiones.

    Dejé la universidad cuando apareció netscape y todo eran suposiciones y futuribles, aunque siempre se pensaba en el uno a uno y no en el uno a infinito. No me gustan las redes sociales. Me parece una vulgarización innecesaria de las relaciones humanas y un exhibicionismo impúdico de personalidades vanas.

    Tampoco me interesan para mi trabajo, aunque todos mis más exitosos compañeros se exhiben en plan macho alfa, para mi vergüenza; que les conozco y sé que torciendo un poco la verdad parece todo más cuando no hay para tanto. Pero allá ellos con sus ficciones de vidas.

    Ahora que lo veo escrito me parecen unas críticas un poco «clericales» y de persona mayor. Lo primero, no, no lo soy; lo segundo, ha sido cuestión de tiempo, y siempre es relativo. Pero no sé cómo hacerlo más duro sin ser malsonante.

    Ojalá sean modas pasajeras, pero el afán de exhibicionismo que tenemos no es culpa de las redes, así que no creo que se acabe. Quizá cambie, pero no desaparecerá.

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  3. Buen artículo
    con respecto a “a susodicha profesora e investigadora social habla en el mismo documental acerca de como muchos de sus estudiantes ‘tímidos’ de esos que no gustan de participar en clase, ahora sí lo hacen ya que se ‘sienten cómodos en Twitter’.” Me parece que la idea además de enseñar la materia es preparar para “el Mundo” a los chicos, enseñarles y animarlos a hablar en público y ser “menos tímidos” es también parte de la enseñanza. Con esa idea de twiter al momento de enfrentarse a la vida laboral se les va a dificultar mucho si no se los incentiva a ser sociales. las situaciones más complicadas no las hacemos “escribiendo en las redes sociales” sino que las enfrentamos “personalmente” y hay que estar preparados para saber comunicarse.

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