Linux al rescate de la red escolar

Internet ofrece una increíble variedad de recursos útiles para la educación y hoy en día es esencial que nuestras escuelas ofrezcan esa posibilidad a nuestros jóvenes y niños; sin embargo también presenta grandes retos a los administradores de una red escolar que permite el acceso a los alumnos.

Generalmente, cuando se adquiere el servicio de Internet tendemos a crear nuestra primera red simplemente conectando al módem ADSL que nos proporciona el proveedor que generalmente incluye un Router, a uno o varios Hub o Switch a los que conectamos cada una de las computadoras de la red escolar, incluyendo las destinadas a las áreas administrativas, biblioteca y profesores, además de las destinadas para los estudiantes.

Al principio este modelo parece funcionar bien, todos tienen acceso a la Internet y su uso es moderado. Pero como en toda actividad humana, con el tiempo llega la confianza y se comienza a usar la red para otros propósitos: se comienzan a compartir periféricos como las impresoras disponibles, se le da un uso extenso a los servicios de correo electrónico, los profesores van descubriendo incontables recursos útiles como los vídeos de YouTube y de Vimeo, las presentaciones de Slideshare e incluso, algunos llegan a usar las redes sociales como un instrumento didáctico más.

Con el paso del tiempo la timidez se pierde por completo y tanto el personal como los alumnos comienzan a abusar del servicio de la red y de la propia Internet: Se descargan vídeos e incluso películas completas, programas, libros, documentos extensos, música, se tiene abierta la conexión a las redes sociales durante toda la jornada tanto en las computadoras de los empleados como en las de los estudiantes y además todo el mundo está continuamente “chateando” en su sistema de mensajería instantánea favorito. Lo peor de todo es que la mayoría de estas actividades no están ni remotamente relacionadas con propósitos educativos o administrativos.

Y entonces el desastre: frases como: “¡no tengo internet!” o “¡no puedo imprimir!” corren como un reguero de pólvora; resuenan como un grito de pánico entre los miembros de la comunidad educativa. Se ordena un apagado general de computadoras y se reinicia el módem ADSL.

Calma, no pasa nada, todo vuelve a la normalidad… por un rato. Al poco se vuelve a presentar el problema. Enojados llamamos al proveedor del servicio de Internet, lo que por lo general es de poca ayuda, en el mejor de los casos autoriza un reemplazo del módem ADSL y se olvida de nosotros.

Como el problema persiste la Dirección ordena una investigación, todos juran que casi no usan la Internet, pero unos días de discreta observación revelan la cruda verdad. Se emiten entonces una serie de Normas para restringir y moderar el uso de la Internet.

Esto por supuesto solamente funciona por un tiempo ya que ahora además de todo “es lo prohibido” así que todo mundo retoma sus prácticas habituales, pero en secreto, los empleados y los estudiantes rápidamente desarrollan costumbres de encubrimiento que envidiarían hasta los pilotos de un F117 Stealth; aprenden a borrar sus rastros en los navegadores, mantienen minimizadas las aplicaciones sospechosas, usan bloqueadores de pantalla para que nadie pueda ver que hace su PC en tanto no están en el escritorio, y una larga lista de etcéteras.

Al fin no queda más remedio que llamar “al técnico”. Otro nuevo calvario, es una desgracia pero México está lleno de charlatanes que se dicen Técnicos Calificados o incluso Ingenieros, cuando en realidad son simplemente personas que se han formado al calor de las diarias batallas con los usuarios y sus computadoras, y ahí han aprendido el negocio. Desde un punto de vista de ingeniería real la mayoría de sus soluciones son absurdas, caras y por supuesto al final no efectivas:

  • Hay que actualizar el sistema operativo.
  • Las computadoras ya están muy viejas.
  • La clásica: Hay que formatear.
  • El cableado de la red tiene ruido, hay que cambiarlo.
  • El sistema operativo está en inglés habrá que poner uno en español.
  • Hay que cambiar el disco duro de esta y de aquella otra.
  • Se necesitan nuevas tarjetas de red.
  • Están plagados de virus.
  • Es un troyano.
  • Se contaminó el módem.
  • La red está mal configurada.
  • Necesitan cambiar los Switch por Routers.
  • Hay que poner un I.P.A.

No me voy a detener a refutar cada una de estas aseveraciones, pero les aseguro que las he escuchado todas y otras aún más impresionantes, eso si dichas con mucha autoridad y salpicadas aquí y allá con tecnicismos rimbombantes.

Después de este martirio se revela la gran solución: “¡Hay que poner un servidor!” El Creador nos agarre confesados al recibir el presupuesto. Nada más hay que ver los tres principales rubros que por lo general involucra:

  • Un Servidor, generalmente nos sugieren un multiprocesador con algún arreglo RAID y varias tarjetas de red (para separar por subredes).
  •  La versión Server del sistema operativo de las ventanas, que además de cara en si misma tiene costos adicionales de acuerdo al número de usuarios que se conectan.
  • La instalación, puesta a punto y configuración del Servidor (honorarios profesionales del técnico).

Si bien algunas escuelas se pueden dar estos lujos, la mayoría no.

Es en este punto donde por lo general coincido con “el técnico”, la solución pasa por instalar un Servidor, aunque claro mi forma de implementarla es completamente distinta, es mucho mas económica y por si fuera poco es mucho mas efectiva. Habrá por supuesto que habilitar un servidor Linux.

¿Quieres saber como? Busca muy pronto la continuación de este artículo.

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