Las hijas de Mandriva: PCLinuxOS
Decir que PCLinuxOS es una distribución derivada de Mandriva Linux es inexacto, PCLinuxOS en realidad se separó de Mandrake Linux, el primer nombre de la distribución francesa, esto da una idea de cuanto tiempo tiene de existencia la distribución.
Cuando comencé a hacer mis pininos en esto de los sistemas operativos libres, durante mi recorrido por las mil y una distribuciones, PCLinuxOS (PCLOS) se promocionaba “como la distribución mas amigable con el usuario final”, con lo que pretendía rivalizar con Ubuntu. Hoy en cambio se presenta como más adecuada para usuarios intermedios y avanzados.
Por aquel entonces, mi PC principal solamente había permitido la instalación funcional de Mandriva, de ahí mi primer romance con la Rubia. También por entonces comenzaba a introducir a mis estudiantes a este fascinante mundo. Como yo aún no estaba listo para imponer a una distribución como sistema operativo en el aula de cómputo, los alumnos debían realizar sus prácticas con LiveCD. Para esta labor descargué montones de distribuciones y las probé tanto en mi PC personal, como en el modelo que por aquel entonces usábamos en el laboratorio.
Yo aún estaba muy “verde” y poco comprendía de distribuciones y sus derivadas, si hubiera sabido lo que hoy, probablemente PCLOS habría sido una decepción mayúscula. Poco compatible tanto con mi equipo en casa, como con el equipamiento escolar. Nada que ver con Mandriva que se adaptaba como guante a prácticamente cualquier máquina donde la probaba; ¡que maravilla eran esos discos Mandriva ONE!
Debido a esa primera mala experiencia confieso que PCLOS quedó muy lejos de mi ámbito regular de pruebas. Eso si, ávido lector, de cuando en cuando me enteraba de una que otra noticia acerca de su desarrollo.
PCLOS es una distribución muy particular, comenzando por el gestor de paquetes que usa, ya que a pesar de ser una derivada de Mandriva, no usa URPMI como gestor de paquetes, es el único caso que yo conozco de una (lo que no significa que haya otras) distribución viva basada en RPM que usa el gestor APT de Debian y como interfaz gráfica usa Synaptic.
Existe el error muy generalizado de creer que Synaptic fue creado por o para Debian. En realidad fue hecho para Conectiva, la distribución que se fusionó con Mandrake para dar origen a Mandriva. Y hasta tiempo después fue adoptado por Debian y todas sus derivadas.
El fin de Mandriva y la reciente discusión acerca de convertir a Ubuntu en una distribución tipo Rolling Release, hicieron que me volviera a interesar en PCLOS, debido a que desde hace algunos años PCLOS adoptó el modelo de liberación RR; pero de una forma muy especial.
Si bien es una RR, no lo es a la manera de Arch Linux o de Sabayon, donde casi tan pronto como aparecen las nuevas versiones de los programas, es posible que los usuarios los instalen, con los beneficios y los peligros que esto conlleva.
En PCLOS no tienen prisa, su modelo de actualización es mas lento, y en consecuencia mucho más seguro, un poco al debianita modo de “está listo hasta que está listo”, lo que en teoría debería garantizar que las incompatibilidades y rupturas disminuyan en forma drástica.
Armado con el último LiveDVD de PCLOS, publicado en enero de 2013, procedí a instalarlo en mi PC de pruebas, que es de esas máquinas “latosillas” con las distribuciones, lo que es bastante bueno como ambiente de pruebas, pues que gracia tendría hacerlo en una de esas que casi siempre van bien con cualquier cosa que le ponga uno.
En el modo Live, todo funcionó a las mil maravillas, en forma similar a los extintos Mandriva ONE, incluye muchos controladores privativos, especialmente los de las tarjetas de vídeo, tanto para ATI, como para nVidia.
PCLOS solamente se ofrece con el escritorio KDE, al parecer Gnome 3 no les ha hecho ninguna gracia y no tiene pinta de que en algún momento se vaya a ofrecer este escritorio. Encontré una versión que aún tiene Gnome 2, pero que se ve antigua, aunque siendo una RR seguramente tras un buen rato de actualizaciones se podrá conseguir algo bueno. Podría ser una buena opción para los nostálgicos de este muy amado escritorio.
En el sitio principal también se ofrecen versiones comunitarias con los escritorios Xfce y LXDE y algo llamado Full Monty Desktop, que es un KDE turbo cargado.
El proceso de instalación es simple, pero solamente se presenta en idioma inglés, y de igual forma una ver concluido, el escritorio está en la lengua inglesa.
Aquí el primer pero: todo en inglés. Y por desgracia no hay una forma evidente de hacer el cambio al español. Confieso que batallé un rato cambiando parte por parte el escritorio y de forma incomprensible, algunas cosas como el Firefox se negaron a cambiarse en forma manual. Buscando por los foros, me topé con que hay un script de consola que permite hacer la traducción del escritorio y de las aplicaciones.
Hoy por la mañana, al abrir el sitio de PCLOS, me encontré con un rediseño y ahí si se hace mención evidente de esta utilería. Bien por ellos.
Lo único que no he podido traducir es el LibreOffice y las interfaz en español no está en los repositorios, de hecho en ningún otro idioma aparte del inglés, aún cuando los diccionarios en otros idiomas si están disponibles.
Una vez concluido el proceso de actualización, PCLOS quedó con un KDE 4.10 y con un kernel 3.8 (entre otras muchas cosas), pero como ya mencioné, las cosas cambian lentamente, así por ejemplo el LibreOffice se mantiene en la versión 3.6 (4.0.2.1 es la última) y Firefox en la versión 19.0 (19.02 última).
La implementación de KDE está muy bien lograda, rápida, estable y hablando de KDE se podría decir que es frugal en su consumo de recursos, a pesar de tener activados los efectos de escritorio, con sus bonitas transparencias. Usa el menú tradicional y no el KickOff y solamente ofrece una Actividad que es una metáfora de escritorio tradicional, con iconos de aplicaciones, y no el plasmoide de escritorio que ofrecen la mayoría de las distribuciones KDE.
En cuanto a las aplicaciones incluidas hay de todo, probablemente demasiadas para mi gusto que prefiero instalaciones con pocos programas, si necesito algo ya lo instalaré por mi cuenta.
Como buena derivada de Mandriva, mantiene en uso casi todos los drakes, esas magnificas herramientas de configuración que al parecer nunca pasarán de moda.
En resumen PCLOS tiene muy buena pinta, a pesar de los inconvenientes con el idioma; el probarla o no, entiendo que dependerá en mucho de este detalle.
Tengo planeado dejarla funcionar varios meses para ver su estabilidad como modelo RR, para ello la someteré a actualización tan frecuentemente como sea posible, ya que es precisamente en ese punto donde las RR suelen cojear, especialmente con los controladores privativos.
Cena de negros
Desde poco antes de comenzar las vacaciones por los Días Santos, estuve viendo llegar a mi colegio (como todos los años) a esos personajes que desde hace algunos años pululan por las escuelas, rondando como zopilotes a la res, intentando vender sus servicios; me refiero por supuesto a los vendedores de cursos de formación para docentes.
Con eso que está tan de moda, aquello de “capacitar, solamente por capacitar”, las escuelas se han vuelto el blanco favorito de montones de “empresas” que ofrecen cubrir esta inventada necesidad de las escuelas.
Así desde estas fechas comienzan a hacerse presentes en los planteles, de forma que puedan cubrir sus (de ellos) metas para el receso de verano. Ofrecen atractivos planes de pago, horarios premium, capacitadores de “primer nivel” e incluso hasta material extra. Siempre y cuando se firme contrato “ahora”.
¿Qué puedo decir de estos cursos? Mucho y nada a la vez. Durante mis ya muchos años como docente he sufrido una infinidad de ellos. Desde aquellos que presenta un instructor que ha sido favorecido por la autoridad escolar en turno, hasta los impartidos (con valor curricular) por alguna universidad.
Prácticamente todos estos cursos, cursitos y cursotes comparten una característica en común: están dirigidos a todos los docentes del plantel. Y ahí comienzan los problemas, ya que los docentes de diferentes niveles tenemos poco o nada en común, me explico:
Las situaciones que enfrenta un docente de educación elemental son diametralmente distintas a las que por ejemplo tengo yo, que trabajo con pre universitarios.
Así, estos cursos terminan siendo de motivación, de superación personal, y por encima de todo, la exposición de una serie de teorías, tesis e invenciones no comprobadas de pedagogos, psicólogos y neuro no sé que cosas más.
Algo que tienen en común todos cursos que me han sido impuestos, es que en algún momento los participantes hemos de realizar una o varias lecturas de párrafos “selectos” de algunos de estos autores. A partir de ahí, y como si de la verdad absoluta se tratara, hemos todos de desarrollar los temas hasta llegar a la conclusión que nuestro instructor ha planificado por adelantado.
Sin embargo, en algunas ocasiones he tenido la oportunidad de desnudar tanta falacia, con la mas científica arrogancia posible. Recuerdo que en alguna ocasión convencí a “nuestros geniales” instructores para que nos hicieran una demostración de sus técnicas de manejo de grupos, que debo decir nadie había comprendido, ya que desde mi humilde punto de vista, la labor docente es ante todo una cuestión de carisma, sustentada en una base de conocimientos académicos mínimos necesarios.
Así quedó arreglado que harían una exposición a nuestros chicos y aprovecharían para poner en práctica sus dichos. En efecto el día señalado y fuertemente arropados por nuestra simpática orientadora en turno, se presentaron al plantel.
Dos grupos fueron conducidos al auditorio del plantel (entre ellos el mio) y comenzaron su praxis. Imagínate el escenario: Dos expositores, la orientadora y dos docentes acompañando a los estudiantes. Durante los primeros quince minutos todo transcurrió con normalidad. Así cuando todo parecía estar en condiciones inmejorables, sigilosamente me sustraje del auditorio y me llevé conmigo a mi colega.
Nos mantuvimos a una distancia prudente, para poder escuchar, pero lejos de la vista de los chicos. Transcurrieron unos minutos y el volumen dentro del auditorio comenzó a subir; mi colega, inquieta quiso regresar pero yo se lo impedí: “dejémoslos un rato para ver que sucede”. Conforme los minutos transcurrían el rumor se convirtió en ruido y al final en escándalo.
En este punto regresamos al auditorio, mi colega ingresó por la puerta trasera, en tanto que yo lo hice por la puerta del escenario. ¡Qué impacto, una cena de negros! Los tres “especialistas” gemían llamando al orden a los chicos, y estos los ignoraban por completo, el descontrol total. Sobra decir que mi colega y yo restablecimos el orden en pocos instantes y sin siquiera levantar la voz.
La magistral conferencia continuó y concluyó al término de la hora clase, tal como estaba previsto. Sobra también decir que nunca más tuve noticia alguna de los susodichos instructores, ni de sus fantásticas técnicas; y nuestra diligente orientadora “consiguió” una mejor oportunidad de trabajo al concluir el ciclo escolar.
Con esto no quiero exponer que la capacitación es algo no deseable o inútil. Afirmo que este tipo de cursos generalistas son además de una pérdida de tiempo y de dinero, una verdadera tomadura de pelo, una estafa pues.
Los cursos de capacitación para docentes deben ante todo estar enfocados en la academia, ya que es el punto central de nuestra labor; en consecuencia deben además impartirse a docentes de la misma área y del mismo nivel.
En este mundo moderno, donde todo cambia tan rápido siempre es bienvenida una buena información sobre los adelantos de nuestras respectivas especialidades. Es muy “bonito” saber del penta cerebro o de la preeminencia del hemisferio izquierdo del cerebro humano, es “muy importante” saber como hacer un “excelente plan de clases” usando 8 horas de duro trabajo en su realización, pero de nada nos sirve para hacer que nuestra clase resulte de utilidad para los educandos.
Si tú estás en condición de participar en la toma de decisiones en cuanto a los cursos de formación y / o actualización para docentes se honesto y di: ¡gracias pero no gracias! a este tipo de cursos. No te preocupes tanto de que tan buenas sean las técnicas cada profesor. ¡Los jóvenes estudiantes reprueban y expulsan a los ineptos más rápido de lo que canta un gallo!
Cambiar el ciclo de liberación.
Cuando allá por el año de 1993 nacieron las 3 primeras distribuciones, aquellas que hoy amorosamente llamamos distribuciones madres, su único público objetivo eran los propios profesionales de la informática: programadores, hackers (y también crackers) y administradores de sistemas.
En estos 20 años muchas cosas han cambiado. El software libre, principalmente (pero no en forma única) encabezado por las distribuciones GNU / Linux reina en forma casi absoluta en el mundo moderno.
En este momento te preguntaras si he perdido el juicio, especialmente cuando ves a tu alrededor y casi exclusivamente observas computadoras en las que está instalado algún sistema operativo privativo como son el W$ de M$ o el Mac de Apple.
Pues no, no se me ha zafado ningún tornillo, lo que ves en los escritorios de las empresas, o de las oficinas públicas o en algún lugar de la casa solamente representan la punta del iceberg. La gran mayoría de las computadoras no se encuentran ahí. Se ubican en los enormes data center de las mas variopintas empresas, en los cuarteles y bases militares, en los centros de operación de las compañías de telecomunicaciones, en las principales bolsas de valores del mundo y por supuesto en las áreas de logística de muchísimos gobiernos nacionales, por solamente mencionar algunos.
Pero en algo tienes razón, esa punta del iceberg es la mas visible y es el único lugar donde las distribuciones no se han podido imponer. Tristemente representan solamente una ínfima fracción del total instalado.
Un problema grave que padecen las distribuciones GNU / Linux en el escritorio es que muchos de los programas dirigidos al usuario de oficina o al doméstico, sufren de algunos problemas, a saber:
- No son tan “vistosos” y “elegantes” como sus contrapartes privativas.
- No existen (aún) programas equivalentes.
- Los formatos de archivo de los programas líderes, son cerrados y no pueden ser leídos o escritos (en forma total o parcial) por sus equivalentes libres.
- Son desconocidos por el gran público.
- Carecen de algunas funciones que son consideradas importantes por los usuarios.
- No existe una variedad tan amplia de programas de tipo lúdico (juegos).
- Es extremadamente sencillo obtener copias “no legales” tanto del sistema operativo, como de los programas.
A esta lista seguramente tu le podrás agregar tus propias observaciones. La buena noticia es que por la naturaleza del software libre la brecha se está cerrando. La enorme cantidad de programadores que eligen el software libre crece y crece cada día, supera ya en mucho al número de sus pares que eligieron el modelo cerrado.
De hecho, a pesar que las distribuciones nacieron casi 15 años después que los sistemas operativos privativos (y con ellos los programas aplicativos). Hoy en día encontramos montones de programas que ofrecen excelentes prestaciones, tanto al usuario doméstico como al corporativo.
Mas aún, el ritmo de avance es bastante mayor en el mundo GNU / Linux que en el de sus equivalentes cerrados.
La anterior reflexión nos conduce necesariamente al siguiente obstáculo que paradójicamente son las propias distribuciones. Me explico: El desarrollo es tan veloz que todo el software cambia en forma vertiginosa. Esto conduce a que las versiones de cada distribución aparezcan en plazos extremadamente breves de entre 6 meses y 1 año como máximo. Para colmo, como la inmensa mayoría de las distribuciones son gratuitas y mantenidas por voluntarios (o al menos la mayoría de ellos) no es posible ofrecer soporte de actualizaciones por plazos largos, generalmente este se mantiene por un máximo de 18 meses.
Además, el modelo que sigue la mayoría de las distribuciones implica que para actualizar un programa a la siguiente versión, por ejemplo un simple reproductor de música ¡Se requiere cambiar el sistema operativo completo y claro esperar los meses necesarios a que este se presente!
Para el fanático de las computadoras esto es el paraíso, pero para el común de los mortales resulta una pesadilla, con buena suerte lo hará una o dos veces y hasta ahí.
Ahora que si hablamos de ambientes laborales, simplemente es imposible. Yo no conozco ningún departamento de sistemas que esté dispuesto a cambiar el sistema operativo de decenas, cientos o miles de computadoras, ya no digamos cada 6 meses, ni siquiera en forma anual.
Las áreas de sistemas por lo general requieren de largos periodos de evaluación, que oscilan precisamente en ese lapso de 6 meses a un año. Y además requieren realizar una adecuada planificación para hacer las sustituciones físicas en cada PC; eso sin contar con el tiempo que toma cada actualización, aún con el uso de herramientas de despliegue por red.
Pero resulta que los usuarios necesitan con desesperación de tal o cual nueva característica de por ejemplo la suite de oficina, o de un programa de comunicaciones o sabrá Dios que cosa.
LTS primera parte de una solución
Ubuntu creó el concepto LTS (Long Term Support), es decir una versión especial que tiene una vida mas larga, tanto en tiempo de mantenimiento, como en su ciclo de liberación. Actualmente las LTS de Ubuntu se liberan cada 2 años y su ciclo de soporte se extiende hasta por 5 años. También algunas otras distribuciones no derivadas de Ubuntu han comenzado a ofrecer versiones LTS.
Estos periodos son mucho más aceptables para el usuario común, ya que tampoco es razonable repetir el desastre del W$ XP que ha durado ya mas de 10 años y en este momento es un serio problema (aún cuando los usuarios no se den cuenta o no lo quieran aceptar) como en repetidas ocasiones lo ha manifestado el propio M$. Simplemente la tecnología cambia demasiado rápido como para sostener una pieza de software por tanto tiempo.
Por desgracia el modelo LTS aún presenta el problema que no actualiza las aplicaciones comunes de usuario, entonces podemos terminar con un sistema operativo que nos dure 5 años, muy estable, muy seguro ¡pero con programas muy viejos!
Si bien es cierto que existen métodos alternativos para actualizar a nuevas versiones algunos de los programas, hay que reconocer que son cuando menos dificultosas; En resumidas cuentas contrarios al espíritu de sencillez y seguridad que acompañan al proceso de actualización de cualquier distribución. Sobra decir que no están al alcance del usuario común que no entiende (y/o no quiere entender) de los vericuetos de métodos alternativos de instalación.
El modelo Rolling Release
En el otro extremo de los ciclos de actualización se encuentra el modelo RR, en el cual todas y cada una de las partes del sistema operativo se van actualizando continuamente. Cada distribución de este tipo lo hace en forma un poco diferente a las demás; las hay que liberan sus actualizaciones tan pronto como están listas y empaquetadas, otras esperan un tiempo hasta que se armonizan todos los paquetes y otras en cambio prefieren establecer ciclos regulares, por ejemplo semanales, quincenales, mensuales, bimestrales o incluso trimestrales.
Esto parecería ser la solución, sin embargo las distribuciones RR por lo general y dependiendo del hardware donde estén instaladas, pueden presentar problemas de compatibilidad con el equipo. Ya sea por que se requieren controladores privativos, o porque se ha retirado el soporte a tal o cual característica del núcleo o por otras razones de tipo técnico.
Esta simple posibilidad por lo general las hace indeseables en un ambiente de trabajo, donde no es posible estar con “el Jesús en la boca” cada vez que se actualice el sistema, confiando en que esta vez no habrá problema. La simple posibilidad hace que no sean una opción razonable en un ambiente laboral.
De la misma forma, el usuario común, ese que no sabe de computadoras, pero que las usa continuamente, no desea tomar ese tipo de riesgos, o los toma hasta la primera vez que tiene un problema serio y entonces como efecto resorte, sale a predicar que las distribuciones GNU / Linux no son buenas, que fallan, que…
El modelo Semi Rolling
Escribió Aristóteles que “la virtud es un justo medio entre dos extremos” y podemos decir que ese concepto sigue tan válido como cuando se propuso. La alternativa Semi Rolling es aquella donde una distribución actualiza aquellos programas que no comprometen la estabilidad general del sistema; es decir y por lo general, los programas para el usuario de escritorio.
Durante años y años he escuchado y leído acerca de las mil y un razones por las que “esto no es posible”, de igual forma he sabido de los postulados que claman que esto no es deseable y no sé que tanta cosa más.
Y la situación se mantuvo así hasta el día en que un programa, respaldado por una multimillonaria empresa decidió hacerlo a su forma, me refiero por supuesto al Google Chrome, que hoy en día es el navegador de Internet mas usado en el mundo. Chrome incorporó en su código un sistema de verificación de versión que, por encima de los deseos y ordenamientos del sistema operativo donde se ha instalado, si encuentra una versión más reciente, procede (con el consentimiento del usuario o no dependiendo del sistema operativo) a descargar y a actualizarse.
El modelo fue aceptado inmediatamente por el gran público, harto de actualizar o de buscar las actualizaciones necesarias. Ante este panorama, la Fundación Mozilla, que edita el navegador Firefox hubo de cambiar su propio modelo. En primer lugar ahora tiene un ciclo de liberación rápido (cada 6 semanas) y de forma increíble la gran mayoría de las distribuciones acompañan al Firefox y a Thunderbird en su nuevo ciclo de liberación. Incluso el propio Internet Explorer de M$ va en ese camino.
Ahora quedaba al descubierto que es posible actualizar en forma simple muchos de los programas de usuario, SIN COMPROMETER LA ESTABILIDAD.
El siguiente paso ocurrió después del gran riesgo para el software libre, que significó la toma de control por parte de Oracle de la suite de oficina Open Office. Tras la ruptura con Oracle y la posterior creación de la suite Libre Office de The Document Foundation, la inmensa mayoría de los usuarios que estuvieron enterados, retiraron de sus distribuciones instaladas al Open Office y lo reemplazaron con el Libre Office, sin esperar a que los responsables de las distribuciones liberarán una nueva versión que incluyera al nuevo producto. De hecho es posible afirmar con bastante seguridad que estas acciones de los usuarios forzaron a las distribuciones a cambiarse al Libre Office. Y nuevamente SIN COMPROMETER LA ESTABILIDAD.
Inevitablemente algunos programadores, con el mismo hartazgo que tengo yo, se decidieron a crear sus propias distribuciones Semi Rolling. La primera que yo encontré y de la cual de inmediato me hice usuario y fan altamente comprometido fue Bodhi Linux, aunque con posterioridad aparecieron otras como SolusOS y algunas más que en forma más tímida han ido presentándose.
Sin embargo hasta el día de hoy ninguna de las grandes distribuciones se ha decidido a cambiar de modelo de liberación. Desde mi punto de vista hay 3 razones principales: 1) La necesidad de ciclos regulares de liberación que les procuran publicidad y con ella fondos financieros. 2) La resistencia (tan humana maldición) que tienen las comunidades a cambiar la forma en que “siempre se han hecho las cosas aquí”. 3) La enrevesada forma en la que están construidos los paquetes en las distribuciones.
Las cosas en su lugar
En cuanto a la primera causa, parece que las distribuciones no tienen ni el suficiente valor, ni la suficiente inteligencia de mercado para darse cuenta que tendrían mucha mayor publicidad y notoriedad (y con ellas mas fondos) si un número creciente de usuarios encontrarán suficientes motivos para cambiar su sistema operativo a una distribución GNU / Linux.
Hablando de la segunda causa, la más difícil de vencer, está íntimamente relacionada con la falta de un liderazgo (tal vez uno unipersonal). La meritrocracia en que se basan casi todas las distribuciones modernas tiene el enorme inconveniente de pulverizar el protagonismo de alguno de sus miembros; peor aún, ocurre con frecuencia que la politiquería interna de las comunidades termina por apagar todo intento de cambio, como no sea el propio cambio que tienen las piezas de software que la forman y que afortunadamente no están bajo su control.
La tercera causa es la única que tiene alguna razón. Bajo el modelo actual, donde por cierto se abusa de los meta paquetes, resulta que para instalar el programa A, es necesario instalar el B y el C y… Ya se vio que este es un paradigma falso en muchos casos, pero es un hecho que los paquetes están construidos así, por ejemplo cada vez que se actualiza Firefox en una de las derivadas de Ubuntu, Xubuntu por ejemplo, también se instala la integración con Unity. Sobra decir que en Xfce no se usa Unity. Tanto es así que hoy por hoy resulta extremadamente problemático quitar programas. Hace unos días veía yo una solicitud de soporte: Un usuario de Ubuntu había instalado Wine, después decidió quitarlo y para su sorpresa el proceso hizo desaparecer otras muchas cosa, incluyendo el Centro de Software y nada menos que APT. Esto simplemente es absurdo y por decirlo suavemente: ¡Estúpido!
Así que el verdadero problema, que por cierto las distribuciones no quieren reconocer, es que para pasar a un modelo Semi Rolling habría en primer lugar que revisar y reescribir todas las definiciones de los paquetes, tal vez incluso los propios gestores de paquetes.
Es un trabajo ingente, monumental. Tarea de titanes si se quiere, pero me pregunto: ¿No han hecho mucho mas las Comunidades al crear prácticamente de la nada las distribuciones?
Paulatinamente la idea de lo insostenible de la situación ha ido permeando entre miembros de algunas comunidades; el mas reciente y sonado ha sido la propuesta de convertir a Ubuntu en una distribución RR. Debo confesar que como fue planteada en un inicio mereció mi rechazo, que por supuesto no tiene ninguna importancia. De importancia capital fue la desaprobación de Mark Shuttleworth líder indiscutible de Ubuntu.
Sin embargo el Tio Mark (como jocosamente lo ha llamado mi amigo @ivisdrek) tuvo tiempo de pensar mejor las cosas y unos días después propuso:
I think we could build on this to enhance the LTS with newer and better versions of the core UX (Unity) as long as we don’t push those users through a major transition in the process (Unity/Qt, anybody? ).
Creo que podríamos mejorar la LTS con nuevas y mejores versiones de la parte principal (Unity) de modo que no empujemos a los usuarios a un gran esfuerzo de transición (Unity/Qt ¿alguien?)
Currently, we make one giant release of the platform and ALL APPS. That means an enormous amount of interdependence, and an enormous bottleneck that depends largely on a single community to line everything up at once. If we narrowed the scope of the platform, we would raise the quality of the platform. Quite possibly, we could place the responsibility for apps on the developers that love them, giving users access to newer versions of those apps if (and only if) the development communities behind them want to do that and believe it is supportable.
Actualmente preparamos una gigantesca versión de la plataforma y TODAS LAS APLICACIONES. Esto significa una enorme cantidad de interdependencia y un enorme cuello de botella que depende de una sola comunidad para armonizarlo como un todo. Si limitáramos el alcance a la plataforma, se elevaría la calidad de la misma. Con esto posiblemente podríamos poner las aplicaciones bajo la responsabilidad de los desarrolladores que las aman. Dando a los usuarios acceso a nuevas versiones de estas aplicaciones si (y solamente si) las comunidades de desarrollo detrás de ellas desean hacerlo y creen que es posible.
Nótese que no menciona por su nombre al modelo SR, pero en resumidas cuentas ¡Es de lo que habla! Versiones LTS tipo Semi Rolling.
Por supuesto el Tio Mark está casi exclusivamente interesado en Unity; pero de la misma forma todas las grandes distribuciones pueden (y deben) encontrar su propio nuevo estandarte. Ese algo que las distinga de las otras, que siendo realistas se ha ido perdiendo con el paso de los años.
Así me puedo imaginar distribuciones centradas en las comunicaciones, en la oficina, en las artes, en la educación y en muchas otras áreas. Esto por supuesto debería venir acompañado de una mucho mayor comunicación y colaboración entre las comunidades y los programas que las distingan.
Puedo imaginar numerosas notas de prensa donde juntos, distribuciones y creadores de software presenten sus avances. De igual forma veo como los usuarios tomarían un renovado interés en su distribución favorita.
Otro gran beneficio debería ser para los desarrolladores de aplicaciones, que hoy en día deben esperar muchos meses antes que ese nuevo programa o versión aparezca en alguna distribución. A tal grado que a veces ocurre que alguna versión nunca llega a estar en los repositorios de las distribuciones, simplemente porque en el lapso del ciclo de liberación, él produjo una o mas versiones nuevas. Sobra decir que esto no ocurre en los sistemas operativos privativos. ¡Esto les baja el ánimo y la motivación! Y por supuesto la retroalimentación que deberían recibir de los usuarios.
Además con esto debería apagarse un poco la absurda “guerra” entre los escritorios, que ha sido al parecer el motor principal de renovación de las distribuciones; aún en plena efervescencia por la aparición de Gnome-Shell y todos sus sustitutos.
Las distribuciones GNU/ Linux deben darse cuenta de una vez por todas que el futuro está en las aplicaciones, más allá del escritorio. No hay necesidad de ponerse a bailotear y gritar como loco, para darse cuenta que ahí está el pan.
W$ 8, BlackBerry 10, iOS, FirefoxOS, pero por encima de todos Android, son una clara muestra que lo que los usuarios quieren / necesitan son aplicaciones actualizadas.
Dejo este último párrafo para las versiones Servidor. Es obvio que los administradores de sistemas no desean ni siquiera oír hablar de modelos Rolling. Así que las grandes distribuciones deberán separar por completo sus versiones e incluso de ser necesario, sus equipos de desarrollo. Pero al fin y al cabo eso es evolución: Renovarse o morir.
Las hijas de Mandriva (1)
De las grandes distribuciones por lo general, con el paso del tiempo se derivan otras nuevas. Mandriva no ha sido la excepción a esta “regla”. Quizá la mas conocida de estas distribuciones derivadas de Mandriva sea PCLinuxOS, que incluso en algún momento ha competido con Ubuntu por el título de la distribución más fácil de usar. Hoy sin embargo no me referiré a PCLinuxOS.
Grávida de historia, en sus estertores finales Madriva dio a luz a dos nuevas distribuciones (Mageia y Rosa Desktop), y confió que aún dará origen a una tercera que llevará por nombre OpenMandriva.
Cualquiera de estas nuevas distribuciones puede ahora mismo reclamar para sí el título de “heredera de la tradición de Mandriva” y en definitiva no le faltará razón y méritos para hacerlo.
Rosa Desktop nació para inyectarle nuevas características y funcionalidades a la alicaída Mandriva, algunas de las funcionalidades más notables de la última versión de Mandriva, tuvieron su origen en Rosa Labs, que es la empresa detrás de Rosa Desktop.
Rosa Desktop es una distribución Rusa, por lo que es un poco ajena a nosotros los occidentales. Pero al parecer ha tenido una gran aceptación en esa enorme parte del mundo. Ha conseguido incluso hacerse de contratos con el gobierno Ruso, que como muchos otros ha decidido liberarse del software propietario, tanto por motivos de economía como de seguridad nacional.
La participación de Rosa Labs en Mandriva SA (la empresa) fue el último intento para mantener viva a Mandriva. Fue su directa influencia lo que causó que la postrer versión de Mandriva fuera totalmente céntrica en KDE, dejando de lado a otros DM’s.
No es pues de extrañar que Rosa Desktop sea una distribución KDE, no pura al estilo de Chakra Linux, pero si mayormente KDEsiana.
He estado trasteando con la versión más reciente: Rosa Desktop Fresh 2012.1, que según mi humilde opinión sería la primera versión más Rosa que Mandriva.
Los requisitos de hardware parecen de pronto un poco más elevados que los que se sugieren para otras distribuciones KDE: un mínimo de 768 MB de RAM con un sugerido de 1 GB. Siendo que la gran mayoría de las distros KDE indican 512 MB y 1 GB respectivamente y las hay de menores requerimientos aún. En el apartado del tipo de procesador es completamente estándar (Pentium 4 o mejor).
El proceso de instalación es simple, simplista si se le compara con el majestuoso proceso de instalación de una Mandriva Free; cercano a la forma en que se instala Ubuntu pero ligeramente más complicado. A diferencia de otras distribuciones, a pesar de permitir seleccionar correctamente el idioma español, las pantallas informativas se presentan en inglés, aún cuando las de configuración si se presentan en español.
Una vez instalado, el sistema operativo se muestra bastante ágil, muy de agradecer. Es notable lo mucho que ha mejorado el desempeño de KDE, especialmente desde la versión 4.5 y Rosa Desktop viene con un KDE 4.9 que de inmediato se actualiza a la versión 4.9.5.
Los repositorios de Rosa son por decirlo en forma gentil bastante: modestos, nada comparable a los inmensos repos de su predecesora o de cualquiera de las distribuciones mayores.
Últimamente hay una tendencia bastante extendida a sacar de los repositorios todas las aplicaciones que ya no están recibiendo mantenimiento, lo que a mí me parece algo bastante discutible ya que para muchas de estas aplicaciones no existen alternativas.
Por otra parte Rosa solamente ofrece un único sitio de descarga para los repositorios, es decir sin sitios espejo, lo que en determinados momentos puede convertirse en un cuello de botella.
Lo más notable son dos características del escritorio KDE que han sido desarrollados por Rosa Labs: RocketBar que sustituye al panel inferior de KDE, dándole una bonita apariencia, aunque yo no he encontrado una forma de personalizarlo, por ejemplo añadiendo o quitando lanzadores de aplicaciones o de las mini aplicaciones de KDE.
La segunda es: SimpleWelcome (rosa-launcher) que sustituye al tradicional Kickoff de KDE por una interfaz muy a la Unity, pero sin muchas de sus características y potencialidades, eso sí, bastante agradable a la vista, y que aseguran en su página es muy recomendable para dispositivos táctiles. Como yo no poseo uno de estos, no lo pude comprobar.

SimplyWelcome (rosa-launcher)
Rosa Desktop no incluye ninguna otra actividad para el escritorio, aunque supongo que no será mayor problema instalarlas después. Incluso recuerdo haber leído hace tiempo un mini tutorial en BlogDrake sobre como cambiar el rosa-launcher por el escritorio tradicional KDE.
Algunas cosas que se agradecen en Rosa Desktop es que no cae en KDEismo a ultranza y no viene preinstalado ni Konqueror ni Rekonq, y en su lugar viene con un mucho mejor Firefox. De igual forma no impone Caligra como suite de oficina e instala el LibreOffice.
Como reproductor de vídeo ofrece Rosa Media Player desarrollado también “en casa”. Klook es el visor de archivos y usa los atajos StackFolder para permitir el acceso rápido al contenido de ciertas carpetas.
Mención aparte merece TimeFrame que permite ubicar archivos y contactos sociales en una línea de tiempo, pero que requiere activar Nepomuk, lo que podría causar alguna degradación en el rendimiento del sistema en general.
Rosa Desktop sigue usando todas las herramientas de configuración de Mandriva: los famosos Drakes y en este sentido ningún usuario tendrá quejas. Eso sí los Drakes siendo excelentes herramientas comienzan a verse algo viejos. Su proceso de actualización quedó trunco con la defunción de Mandriva.
Llamó mi atención el aviso que hay en la página de la versión:
Rosa Desktop Fresh 2012.1 está dirigida a usuarios avanzados que están familiarizados con los componentes básicos de Linux y quieren un producto con una amplia gama de posibilidades de personalización y puesta a punto.
En realidad no sé que es lo que pretenden decir, ya que lo que me encontré no es muy diferente de cualquier otra distro KDE dirigida al gran público, y por supuesto no hay punto de comparación con las distros muy técnicas al estilo de Arch, Gentoo o Slackware.
Rosa Desktop se comporta bastante bien, es estable y es ligeramente diferente a otras distros KDE pero nada mas. Eso sí Rosa Desktop 2012.1 no tiene la muy desagradable tendencia a congelarse (totalmente o solo en algunas aplicaciones) que presentaban las últimas versiones de Mandriva.

Rosa TimeLine
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